Seguridad alimentaria frente a El Niño: prevenir antes que reaccionar
Cuando hablamos del Fenómeno El Niño , casi siempre pensamos en lluvias intensas, desbordes, huaicos, carreteras destruidas y viviendas inundadas, sin embargo, existe otra consecuencia sobre la que todavía hablamos muy poco, ¿qué va a pasar con la alimentación de las familias cuando las lluvias afecten los cultivos, las carreteras se interrumpan, algunos alimentos dejen de llegar a los mercados o simplemente comiencen a costar más? El último comunicado del ENFEN , publicado el 14 de agosto, se mantiene la alerta de El Niño Costero y proyecta que podría alcanzar una magnitud entre fuerte y extraordinaria hasta el verano de 2027.
Además, mientras la costa norte y central enfrenta la posibilidad de precipitaciones por encima de lo normal, parte de la zona andina sur podría atravesar un escenario de menores lluvias.
En otras palabras, no estamos frente a un único riesgo, ya que mientras algunos territorios tendrán que prepararse para inundaciones, otros podrían enfrentar escasez de agua y afectación de sus cultivos.
Y todo esto encuentra al Perú en una situación social y alimentaria que ya es bastante frágil, ya que en 2025, el 30.5 % de la población enfrentó inseguridad alimentaria moderada o severa, es decir, millones de personas ya tenían dificultades para acceder de manera regular a alimentos suficientes y adecuados.
Pero existe otro dato que deberíamos mirar con la misma preocupación.
Ese mismo año, el 25.7 % de los peruanos se encontraba en situación de pobreza monetaria, mientras que un 32.8 % adicional era considerado población no pobre vulnerable, es decir, personas que hoy no son estadísticamente pobres, pero cuyo nivel de gasto se encuentra lo suficientemente cerca de la línea de pobreza como para que un cambio desfavorable en sus condiciones económicas pueda hacerlas caer en ella, y eso es precisamente lo que puede provocar un desastre de la magnitud que estamos anticipando.
Una cosecha perdida, varios días sin poder trabajar, un pequeño negocio afectado por una inundación, el incremento del precio de los alimentos o la interrupción de las carreteras pueden alterar rápidamente la economía de un hogar que hasta ayer lograba cubrir sus necesidades.
Por eso, cuando hablamos de vulnerabilidad frente a El Niño , no deberíamos mirar solamente a quienes hoy se encuentran oficialmente en situación de pobreza.
Si sumamos a la población pobre y a la población no pobre vulnerable, encontramos que el 58.5 % de los peruanos, una cifra que debería alertarnos.
Esto no significa que pobreza monetaria e inseguridad alimentaria sean lo mismo, ni que sus porcentajes puedan sumarse, miden dimensiones diferentes y seguramente una parte importante de esas poblaciones se superpone.
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