El día que el Gobierno se asomó al abismo
El 21 de septiembre de 2025 amaneció nublado; llovía con intermitencias.
No lucía como el inicio de la primavera.
Pero sí parecía una metáfora meteorológica para el arranque del día más difícil de Javier Milei en el poder.
El domingo en el que verdaderamente se asomó al precipicio, del que fue rescatado al día siguiente, 14 minutos antes del desastre, por el tuit milagroso de Scott Bessent .
Esa tarde desapacible en la que se debatieron hasta las ideas más insospechadas para evitar el derrumbe del Gobierno.
Esa semana había terminado de la peor manera para la administración libertaria.
El dólar había superado los $1500, el Banco Central había intervenido con US$678 millones en un solo día y el riesgo país se había disparado a 1500 puntos.
La turbulencia financiera había recrudecido después de la derrota por 13 puntos en la provincia de Buenos Aires dos semanas antes, y el ministro Luis Caputo no lograba regenerar confianza en el mercado.
“Nosotros no nos vamos a mover del programa.
Vamos a vender hasta el último dólar en el techo del programa” , declaró, y todo empeoró ante la sensación de que estaba dispuesto a jugarse las reservas.
Las bandas cambiarias que se habían acordado con el FMI cinco meses antes estaban a punto de desbordarse .
Ese fin de semana Milei adelantó al sábado el habitual encuentro dominical que comparte en Olivos con amigos y economistas cercanos.
El domingo tenía programado viajar a Nueva York para participar de la Asamblea de la ONU, aunque después postergó hasta el lunes su salida ante la trascendental cumbre que sobrevendría.
Según los registros oficiales, ese sábado fueron a la quinta de Olivos los integrantes de la banda musical con la que se presentaría el 6 de octubre en el Movistar Arena.
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