María Pifarré, veterinaria experta en duelo animal: “El perro puede esperar días a su dueño después de su muerte”
La muerte de una persona que formaba parte de la familia puede provocar cambios en la conducta de un perro .
La pérdida altera sus rutinas y puede hacer que deje de jugar, pierda el apetito, duerma en otro lugar o busque durante días a quien ya no está.
“ Un perro puede buscar durante días a su dueño después de su muerte porque su mente todavía funciona como si fuera a volver ”, explicó María Pifarré Valero, veterinaria especializada en el acompañamiento al final de la vida y el duelo animal, en una entrevista con La Vanguardia.
Leé también: Carlos Carrasco, adiestrador canino, sobre el Bulldog Francés: “Es un perro ideal para vivir con niños pequeños” La especialista, autora de Más allá del adiós y Los últimos días de nuestras mascotas , y directora del Experto Universitario en Duelo Animal y Acompañamiento Veterinario, señaló que los perros pueden experimentar el duelo sin comprender la muerte de la misma manera que los seres humanos .
“ El duelo existe en los animales porque existe el vínculo ”, sostuvo.
Según explicó, los perros perciben la ausencia de alguien que formaba parte de su vida y deben adaptarse a un entorno en el que muchas de sus costumbres dejan de tener sentido.
Cuáles son las señales de duelo en los perros No existe una única conducta que permita identificar el duelo en un perro.
Para reconocerlo, Pifarré recomendó prestar atención a los cambios respecto de su comportamiento habitual.
Un animal que antes esperaba con entusiasmo el paseo y deja de mostrar interés, que comía con normalidad y empieza a rechazar la comida o que modifica sus hábitos de descanso puede estar atravesando un período de adaptación a la pérdida.
Entre las señales que pueden aparecer, la veterinaria mencionó: Cambios en el apetito: puede comer menos o rechazar la comida.
Menos interés por el juego: actividades que antes disfrutaba pueden dejar de atraerle.
Alteraciones del sueño: puede dormir en otros lugares o modificar sus horarios de descanso.
Búsqueda del ausente: puede acercarse a una cama, una habitación o una puerta donde solía encontrar a su compañero o dueño.
Mayor inquietud o vocalización: algunos perros pueden mostrarse más ansiosos o ladrar y gemir con mayor frecuencia.
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