Panamá lucha por recuperar tras el terremoto unas casas de barro protegidas por la Unesco
Ana de León La Villa de Los Santos/ Las Tablas (Panamá), 14 oct (EFE).- El corazón de los pueblos azotados por el terremoto de magnitud 7,7 en Panamá ve esta semana cómo hombres subidos en escaleras tienen una misión histórica entre sus manos: recuperar las casitas de quincha, una arquitectura ancestral a base de barro cuya técnica de construcción está protegida por la Unesco.
El potente sismo ha arrasado con muchas de ellas en la zona donde son tradicionales, la península de Azuero, la más golpeada por el temblor compuesta de poblados bajo un plan urbano típico de la colonia española, carreteras secundarias y una población envejecida dependiente de la agricultura que sostiene las costumbres más añejas de Panamá.
En la Villa de Los Santos el obrero Rubén Jiménez martilla las paredes de una casa de quincha de cien años en el núcleo patrimonial de ese pueblo.
No es el dueño, fue contratado para desmontarla tras la recomendación de las autoridades de derruirla.
"Estamos trabajando con tristeza porque estamos destruyendo lo único que quedó. (...) Ahora hay que tumbarla para ver qué se va a construir.
El patrimonio se perdió", comenta a EFE Jiménez, herramienta en mano y con otros dos peones moviendo material.
Ha recuperado más de 2.000 tejas, según ha contabilizado, que quedaron intactas tras el fuerte temblor que sacudió Panamá el mediodía del pasado viernes, sin dejar fallecidos ni desaparecidos y menos de una treintena de heridos, y las acopia con cuidado en la parte trasera de la casa de quincha para volver a endosarlas algún día.
Las casas de quincha están levantadas con estructura de madera de cedro amargo, cocobolo (especie en peligro de extinción) o cañaza enlazada con lianas, mientras que las paredes se revisten de una masa de tierra y paja y las tejas rojas que decoran el patio delantero son también de lodo mezclado con excremento de caballo.
Peculiares de las provincias rurales de Los Santos, Veraguas y Coclé -las más dañadas por el terremoto-, la técnica de construcción está desde el 2025 incluida en la Lista de Salvaguardia Urgente de la Unesco, una decisión que reconoció el valor climático de esta arquitectura ancestral pero alerta sobre su inminente desaparición debido a la escasez de materias primas.
Durante su construcción, una "junta de embarre" reúne a los vecinos de todas las edades para amasar el barro descalzos y abrazados.
Unas calles más abajo de la vivienda tradicional en la que labora Jiménez, Gloria Echevarría, una mexicana que llegó hace más de 50 años a La Villa de Los Santos, es incapaz de relatar ante las cámaras de EFE el "nudo" que siente al ver su casa-hostal de quincha casi imposible de recuperar.
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