Veinte años del accidente ferroviario que cambió el paso a Villada (Palencia)
Almudena Álvarez Villada (Palencia), 20 ago (EFE).- Hace veinte años el estruendo de un tren al descarrilar cerca de la estación de Villada (Palencia) rompió la tranquilidad de una tarde de verano y dejó siete muertos y 86 heridos, muchos de ellos peregrinos que acababan de terminar su Camino de Santiago.
Ese recuerdo permanece ligado a la tragedia, pero también a la respuesta de un pueblo que se lanzó a las vías antes de que llegaran los servicios de emergencia.
El 21 de agosto de 2006 Fidel González acababa de levantarse para comer cuando escuchó a su madre gritar desde la calle: "¡Vecinos, vecinos!".
Vivía junto a la estación de Villada, una pequeña localidad palentina de menos de 1.000 habitantes.
Al otro lado de la valla un tren había descarrilado y decenas de pasajeros salían desorientados, algunos heridos y ensangrentados, mientras los trabajadores de la fábrica de Pipas Facundo, justo al lado, comenzaban a saltar el muro para auxiliarles.
Eran las 15:52 horas, era lunes y el calor apretaba.
El tren diurno 280, que cubría la línea entre A Coruña-Vigo y Hendaya-Bilbao, transportaba 426 pasajeros cuando descarriló al afrontar un cambio de vía.
El convoy circulaba a unos 125 kilómetros por hora en un punto en el que la limitación de velocidad era de 30, según determinó la investigación posterior.
El accidente provocó el descarrilamiento de los seis coches y el impacto de varios de ellos contra el pilar del puente de la carretera de Villada.
Seis viajeros murieron en el acto -uno de ellos primo del entonces presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera- y un séptimo falleció posteriormente en el hospital como consecuencia de las heridas.
Inicialmente se contabilizaron 36 heridos aunque finalmente la cifra de lesionados ascendió a 86.
El maquinista fue condenado en 2010 a dos años de prisión por siete delitos de homicidio por imprudencia grave profesional, además de la inhabilitación para ejercer como maquinista, una condena que confirmó la Audiencia Provincial de Palencia.
Los primeros minutos de aquella tarde se grabaron en la memoria de los vecinos.
Antes de que llegaran las ambulancias, los helicópteros, los bomberos y el resto del dispositivo de emergencia, fueron los vecinos quienes cruzaron las vías y los trabajadores de Facundo quienes convirtieron su fábrica en un improvisado hospital de campaña.
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