La falta acumulada de sueño disminuye la velocidad de procesamiento de la información
La falta de descanso acumulada puede convertirse en un enemigo silencioso que afecta silenciosamente en nuestra rutina diaria y, mientras que el entrenamiento físico y la preparación técnica suelen acaparar toda la atención, la neurociencia demuestra que el verdadero motor de la excelencia reside en la calidad del sueño porque sin las horas necesarias de recuperación cerebral, el cuerpo humano pierde su capacidad de reaccionar con exactitud cuando más importa.
Para comprender en profundidad esta situación y sus consecuencias en la toma de decisiones, Javier Albares, neurofisiólogo clínico español y uno de los mayores expertos en Medicina del Sueño desarrolló el método “Sueño de Alto Rendimiento” , un sistema diseñado para potenciar las capacidades de deportistas de élite, profesionales de diversos sectores y cualquier persona interesada en maximizar su potencial diario.
La falta de descanso puede afectar en el rendimiento físico. (Foto: Adobe Stock) Al evaluar el impacto real que produce la privación de descanso en el organismo, la investigación médica señala hacia el sistema nervioso central y el especialista destaca la vulnerabilidad del órgano rector de nuestras decisiones: “ El sueño insuficiente afecta especialmente al cerebro ”. ¿Cuáles son las consecuencias? Las consecuencias de este desgaste no tardan en manifestarse en las tareas más cotidianas y en los escenarios de máxima exigencia.
“Cuando acumulamos falta de sueño disminuye la velocidad de procesamiento de la información, aumenta el tiempo de reacción y se reduce la capacidad para mantener la atención durante periodos prolongados”, afirma el experto.
Además, indica que esta ralentización mental implica que el cerebro necesita más tiempo para interpretar lo que sucede a su alrededor y emitir una respuesta adecuada.
En tanto, el problema no se limita únicamente a la agilidad intelectual o al tiempo de respuesta física, ya que, en momentos de alta presión, el control emocional resulta fundamental para mantener la templanza y no cometer grandes fallos.
La carencia de descanso actúa como un detonante que altera el equilibrio mental.(Foto: Adobe Stock) En este aspecto, l a carencia de descanso actúa como un detonante que altera el equilibrio mental y, según explica Albares, “además, el cerebro gestiona peor las emociones y el estrés”.
El experto advierte sobre los efectos directos de este estado: “En un partido o en una competición esto puede traducirse en decisiones menos acertadas, errores no forzados o una peor capacidad para responder bajo presión ”.
En ese sentido, dice que la capacidad de mantener la calma y ejecutar la estrategia planificada se desmorona cuando el cerebro opera en números rojos.
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