Trabajar en oficinas sin ventanas puede reducir el descanso nocturno en casi tres cuartos de hora
Desempeñar la jornada laboral en espacios cerrados que carecen de ventanas altera la sincronización del reloj biológico e incrementa el cansancio acumulado al restar un promedio de 46 minutos de descanso nocturno a los trabajadores.
La falta de exposición directa a la radiación solar durante el turno diurno reduce los niveles de iluminación fotópica que el cerebro requiere para ordenar los períodos de vigilia y el sueño , afectando la productividad laboral y la salud metabólica general.
El impacto de la iluminación diurna en el descanso según los estudios clínicos Un estudio representativo desarrollado por la Universidad Northwestern en Estados Unidos y publicado en la revista académica Journal of Clinical Sleep Medicine comparó los patrones de descanso de 49 empleados de oficina.
La muestra incluyó a 27 profesionales que trabajaban en entornos privados de ventanas y a 22 empleados expuestos de forma constante a la luz natural del exterior.
Los resultados arrojaron que las personas ubicadas cerca de ventanales recibieron un 173% más de luz blanca durante su turno diurno.
La medición objetiva mediante actígrafos reveló que los trabajadores expuestos a la luz del sol durmieron 46 minutos más por noche en comparación con sus compañeros en áreas ciegas.
Asimismo, el grupo expuesto a la claridad diurna registró puntajes superiores en las escalas estandarizadas de calidad de vida, vitalidad física y eficiencia del descanso , reportando una cantidad sensiblemente menor de interrupciones del sueño a lo largo de la semana.
La regulación biológica del ritmo circadiano y la hormona del sueño El mecanismo fisiológico que explica estas diferencias radica en el ritmo circadiano , el reloj interno que regula los procesos hormonales, la temperatura corporal y el estado de alerta en ciclos de 24 horas.
Según detalla una revisión de investigaciones difundida en la revista Public Health Reviews , los fotorreceptores de la retina detectan la presencia de luz brillante al inicio del día y envían señales directas al núcleo supraquiasmático del cerebro.
Esta estimulación luminosa inhibe de forma inmediata la secreción de melatonina , la hormona que propicia la somnolencia, e incrementa la producción de cortisol para preparar al organismo ante las exigencias de la jornada.
Cuando una persona permanece durante ocho horas bajo focos de baja intensidad o luz cálida artificial, el reloj biológico pierde la referencia del mediodía solar, propiciando un estado de penumbra permanente que altera la liberación posterior de melatonina durante la noche.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.