A días del balotaje en Brasil, los candidatos priorizan medidas populares en sus planes fiscales
Ambos candidatos a la presidencia de Brasil , Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro , orientan sus planes fiscales hacia medidas políticamente atractivas a días de la segunda vuelta electoral, prevista para el 25 de octubre.
Economistas advierten que las estrategias para contener la creciente deuda del país solo se conocerán después de los comicios.
La deuda bruta del país avanzó más de 10 puntos porcentuales desde que Lula asumió el Gobierno y hoy representa el 82,9% del producto interno bruto (PIB) .
El mandatario aspira a continuar en el cargo luego de un resultado adverso en la primera vuelta, donde el senador Bolsonaro se impuso en las urnas a comienzos de octubre.
El candidato opositor, de perfil derechista, abrió su campaña con la promesa de un recorte fiscal de ritmo acelerado , con el objetivo de sumar 1,5 puntos del PIB al resultado primario en un plazo de 18 meses.
Su apuesta busca transmitir solidez a los mercados y abaratar el costo de financiamiento del Estado.
Tras su triunfo en la primera ronda de votación, el rendimiento de los bonos de largo plazo cedió de forma marcada, en sintonía con las expectativas de los inversores frente a un eventual cambio de gobierno.
Pese a esto, su equipo todavía no precisó de qué manera instrumentaría ese ajuste.
El oficialismo, por su parte, también se comprometió a avanzar en la consolidación de las cuentas públicas, aunque con un ritmo más pausado y bajo la condición de que el ajuste no recaiga sobre los sectores de menores ingresos.
Con encuestas que ubican a Bolsonaro apenas por delante, ambos espacios políticos evitaron tocar las causas de fondo del desequilibrio presupuestario y se inclinaron por anuncios que no generen rechazo en el electorado.
Los economistas coinciden en que el principal desafío reside en el rápido crecimiento del gasto obligatorio y en la creciente rigidez del presupuesto.
El año pasado, apenas el 7,6% del presupuesto federal quedó bajo manejo discrecional del Gobierno, un porcentaje muy inferior al 14,2% que se registraba en el año 2000, cuando comenzó a medirse esta serie en el Panel del Presupuesto Federal de Brasil.
Daniella Marques , asesora económica de Bolsonaro, negó que su espacio planee tocar los programas sociales y garantizó que tanto las jubilaciones como los subsidios de asistencia quedarán al margen de cualquier recorte.
“Se puede lograr que el gobierno funcione recortando sus propios excesos” , sostuvo el miércoles, al mencionar la reducción de cargos políticos y de carteras ministeriales como posibles vías de ahorro.
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