De la cinta magnética al rave
Este 19 de septiembre Lima recibió por primera vez a Piknic Électronik , un evento de música electrónica al aire libre.
Este formato nació en Montreal en 2003 y luego se realizó en distintas ciudades del mundo.
Sin embargo, décadas antes de los clubes, raves y grandes eventos, músicos peruanos ya exploraban la electrónica en laboratorios extranjeros, auditorios universitarios y pequeños teatros.
Uno de sus antecedentes nos lleva hasta el poeta y artista peruano Jorge Eduardo Eielson , quien le contó a Julio Ramón Ribeyro que en 1962 compuso la misa solemne a Marilyn Monroe para banda magnética.
La escasa documentación disponible hace difícil precisar su técnica y alcance.
Aun así, constituye una señal temprana del interés de artistas peruanos por las posibilidades del sonido grabado.
Dos años después, César Bolaños compuso Intensidad y altura en el laboratorio del CLAEM del Instituto Torcuato Di Tella en Buenos Aires, a partir del poema de César Vallejo .
Utilizó voces, ruido blanco y sonidos de objetos metálicos para cinta magnética.
En 1965 la pieza se presentó en Lima durante el Primer Festival de Música de Cámara de San Marcos .
Esta presentación se considera como la primera audición pública de música electrónica en el Perú según una investigación de la Universidad Nacional de Música del Perú.
Bolaños no estuvo solo, Edgar Valcárcel compuso Invención en el Columbia-Princeton Electronic Music Center de Nueva York en 1967.
Después, compositores como Arturo Ruiz del Pozo exploraron cruces entre medios electroacústicos y sonoridades peruanas.
Era una electrónica ligada todavía a la experimentación artística y a circuitos especializados.
Entre mediados de los ochenta y comienzos de los noventa, las máquinas entraron a otra escena.
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