Remesas, informalidad y migración irregular: el círculo que atrapa a Centroamérica y las propuestas para romperlo
Centroamérica recibe cerca de USD 60,000 millones al año en remesas, pero una parte sustancial de ese dinero nunca llega a una cuenta bancaria.
Un informe del centro de pensamiento Inter-American Dialogue, elaborado por el investigador Manuel Orozco, sostiene que la región puede convertir ese flujo en ahorro, crédito y empleo formal, en lugar de limitarse a sostener el consumo diario de los hogares.
El documento, Current Challenges to Remittances and Migration: Options for Central America, 2026 , calcula que el remitente promedio envía cerca de USD 7,000 al año, entre 18% y 22% de su ingreso.
Muchos migrantes mantienen ahorros equivalentes a dos o tres meses de sueldo, aunque buena parte está reservada para emergencias por su situación migratoria vulnerable.
Del lado de los hogares receptores, entre 50% y 60% de sus ingresos puede provenir de remesas.
Más de la mitad asegura ahorrar: 68.4% en El Salvador , 54.4% en Guatemala, 50.3% en Honduras y 43.3% en Nicaragua.
El problema, según el informe, no es si ahorran, sino que muchos lo hacen fuera del sistema financiero formal, sin construir historial crediticio.
Por qué la informalidad explica buena parte de la migración El informe responde que los pequeños negocios informales tienen baja productividad, escaso acceso a crédito y nula integración a cadenas de valor , lo que limita su capacidad de generar empleo estable y empuja a los trabajadores a buscar oportunidades fuera del país.
Un estudio paralelo de ASIES sobre Guatemala, recogido por el diario La Hora, coincide en ese diagnóstico.
El análisis señala que la dependencia de remesas guatemalteca pasó de 10.26% del producto interno bruto en 2015 a 20.81% en 2025, y que el monto ya supera a las exportaciones y a la inversión extranjera directa combinadas.
Según datos del Banco de Guatemala citados por el mismo diario, el país ya había recibido USD 19,000 millones en remesas en lo que va de 2026, con una proyección de crecimiento de 5% para el cierre del año.
Digitalizar pagos y abrir cuentas: la primera línea de acción El Inter-American Dialogue calcula que menos del 40% de las remesas llega a cuentas bancarias; el resto se retira en efectivo.
Para revertirlo, propone que bancos, cooperativas y empresas remesadoras ofrezcan asesoría financiera en el momento del cobro y pidan a los remitentes destinar entre 3% y 5% adicional del envío exclusivamente al ahorro del hogar.
La recomendación se completa con billeteras electrónicas, pagos móviles y redes de pequeños comercios que funcionen como corresponsales financieros.
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