Nueva York instala más de 60 cámaras Flock Safety para rastrear autos: cuántas hay en cada distrito y quién controla los datos
Las cámaras de lectura automática de matrículas de Flock Safety se expandieron en la ciudad de Nueva York con una distribución desigual: Queens y Brooklyn concentran 20 dispositivos cada uno, mientras que Manhattan suma apenas tres.
Staten Island tiene 12 cámaras y el Bronx siete, según registros relevados por DeFlock , una organización de base que sigue infraestructura de vigilancia.
El despliegue de estos sistemas, pensados para ayudar a las fuerzas del orden a identificar y rastrear vehículos, instaló una discusión que va más allá del conteo por distrito: para qué se usan, qué información reúnen y cuáles son los límites sobre su conservación, su consulta y su circulación.
En ese marco, el mapa de ubicación funciona como un punto de partida para una pregunta más amplia sobre el alcance real de la vigilancia vehicular.
Flock Safety es una empresa de tecnología de seguridad pública conocida sobre todo por sus lectores automáticos de matrículas, sistemas que recopilan información de los vehículos y pueden asistir a la policía en investigaciones y en la localización de autos buscados.
En Nueva York , la lectura del patrón territorial agrega un elemento sensible: incluso dentro de una misma ciudad, la infraestructura no aparece desplegada de manera homogénea.
Los lectores no solo registran matrículas, también catalogan rasgos del vehículo La distribución no es uniforme entre los cinco distritos y deja un contraste llamativo: hay zonas con más equipos que Manhattan pese a contar con una fracción de su población.
La función de estos lectores va más allá de captar la combinación alfanumérica de una chapa patente.
De acuerdo con DeFlock , las cámaras registran de forma sistemática el color del vehículo, la marca, el modelo y otros rasgos identificatorios, como calcomanías en el paragolpes o portaequipajes en el techo.
En términos prácticos, esa capacidad amplía el tipo de búsquedas posibles: no solo permite consultar una matrícula puntual, sino también rastrear un vehículo por características visibles que lo vuelven distinguible.
Ese volumen de datos alimenta bases de búsqueda a las que pueden acceder agencias policiales participantes fuera de los límites de una ciudad o de un estado.
La lógica del sistema, por lo tanto, no se restringe al control local: la información puede circular dentro de redes de alcance nacional.
Ese punto resulta central para entender el debate: lo que se registra en una esquina concreta puede quedar disponible, potencialmente, para consultas desde jurisdicciones distintas, de acuerdo con quiénes integren la red de acceso.
DeFlock sostiene que en todo Estados Unidos hay actualmente más de 130.000 lectores automáticos de matrículas registrados.
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