Se conocieron en un asado, tenían fecha para casarse y postergaron todo para abrir un restaurante de inspiración salteña en CABA
La historia de El Imperfecto comenzó antes de que existiera el restaurante.
Empezó en un asado , con dos personas que, no parecían estar con ganas de estar allí.
La salteña Emilia Saravia y el porteño Diego “Tatú” Rizzi estaban cada uno en una punta de la mesa, serios y callados.
Hasta que algo los acercó: la comida.
“Nos conocimos a través de gastronómicos, en un asado.
Los dos éramos medio poco conversadores, entonces estaba cada uno en una punta con cara así de serios, por no decir cara de culo .
Y bueno, eso nos atrajo”, recordó entre risas Rizzi a TN .
Empezaron a charlar y se dieron cuenta de que coincidían en muchas cosas , ”sobre todo en el tema de la cocina”, sostuvo Saravia.
Diego ya llevaba más de tres décadas como cocinero .
Emilia, en cambio, había llegado a Buenos Aires desde Salta con la intención de dedicarse a la gastronomía, pero terminó trabajando en el mundo del vino , como representante de una bodega boutique salteña.
Las empanadas al horno de barro, uno de los platos clásicos de El Imperfecto. (Foto: gentileza El Imperfecto).
Fue Tatú quien incentivó a Emilia a volver a cocinar y a pensar un proyecto juntos.
Así nació una sociedad que excedió lo laboral.
Primero fueron pareja y tres años después socios gastronómicos .
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