Paradoja en la naturaleza: científicos encuentran en el veneno de una araña mortal una proteína que protege las neuronas del cerebro ante un ictus
El veneno de una araña potencialmente mortal podría esconder una de las claves para proteger el cerebro frente a un ictus .
Un equipo de científicos de la Universidad de Queensland (Austrlaia) ha identificado en él una pequeña molécula, denominada Hi1a, capaz de reducir significativamente el daño neuronal en animales que han sufrido un accidente cerebrovascular isquémico .
El hallazgo apunta a una posible nueva estrategia terapéutica contra una enfermedad que constituye una de las principales causas de muerte en el mundo.
Uno de los grandes desafíos de la medicina es evitar que las neuronas mueran durante un ictus.
Cuando se interrumpe el flujo sanguíneo que lleva oxígeno y nutrientes al cerebro, las células nerviosas comienzan a sufrir daños.
A esta situación se suma un fenómeno conocido como acidosis: la acumulación de sustancias ácidas en el tejido cerebral afectado, que puede desencadenar mecanismos responsables de la muerte neuronal.
En este proceso interviene una proteína presente en las células cerebrales llamada ASIC1a.
Se trata de un canal iónico sensible a la acidez que, al activarse, permite el paso de iones a través de la membrana celular y contribuye al daño neuronal.
De hecho, investigaciones anteriores ya habían demostrado que bloquear este canal podía reducir las lesiones cerebrales en roedores.
Un mecanismo para frenar el daño neuronal La novedad del estudio es Hi1a, un péptido presente en el veneno de la araña de tela de embudo , endémica de la isla australiana de K’gari, cuya estructura molecular le permite actuar sobre ASIC1a.
Los investigadores comprobaron que esta molécula se une al canal y lo estabiliza en su estado cerrado, impidiendo que pase al estado en el que deja circular los iones.
A diferencia de otros inhibidores estudiados hasta ahora, Hi1a bloquea parcialmente la activación del canal de una forma que no depende del pH y su efecto desaparece lentamente.
Estas características podrían resultar relevantes para comprender cómo regular la actividad de ASIC1a y limitar los procesos que conducen a la muerte de las neuronas.
Los científicos también analizaron la estructura del péptido mediante resonancia magnética nuclear y descubrieron que está formado por dos dominios similares, conocidos como nudos de cistina inhibidores, unidos por un enlace corto y bien definido.
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