Investigadores capturan tiburones en las costas de Nueva York para colocarles dispositivos de rastreo
Los tiburones blancos jóvenes tienen en las costas de Long Island su único criadero conocido en el Atlántico .
Cada verano, frente a las playas de los Hamptons en Nueva York, un equipo de investigadores captura, analiza y libera ejemplares de distintas especies para comprender cómo se desarrollan estos depredadores en aguas que, por décadas, fueron consideradas peligrosas sin demasiado sustento científico.
En una pequeña embarcación, el especialista y líder del proyecto Greg Metzger , suben a los tiburones por algunos minutos.
Allí, junto a su equipo inmovilizan a los animales, extraen muestras de tejido muscular y sangre, toman medidas corporales y les implantan dos tipos de dispositivos de seguimiento .
La zona de Long Island se destaca por ser el único criadero documentado de estos depredadores en aguas atlánticas.
Mientras que otros tres lugares reconocidos a nivel mundial se ubican frente a las costas de California , México y Australia .
El programa de investigación del South Fork Natural History Museum and Nature Center ( SOFO ), activo desde 2015, marcó con etiquetas satelitales más de 30 ejemplares jóvenes en la región, siendo la primera iniciativa en hacerlo en todo el Océano Atlántico.
Los tiburones llegan a Long Island a alimentarse y crecer lejos de depredadores mayores Los tiburones blancos nacen con una longitud aproximada de 1,2 metros y un peso de hasta 36 kilogramos.
Sus madres no los crían: desde el primer momento deben valerse por sí solos .
Eso explica, según Frank Quevedo , director ejecutivo de SOFO, por qué los juveniles se desplazan hacia las zonas costeras poco profundas del sur de Long Island.
Allí encuentran abundantes bancos de peces y están relativamente protegidos de depredadores más grandes , incluidos tiburones adultos de su propia especie.
“Es como en el jardín de infantes, donde los niños aprenden lo básico”, graficó Quevedo en Associated Press .
A medida que maduran, los blancos migran hacia el norte para alimentarse de las colonias de focas que habitan las playas de Cabo Cod, en Massachusetts.
Dos tipos de etiquetas permiten rastrear movimientos en la costa este El equipo coloca en cada ejemplar capturado dos tecnologías de seguimiento distintas.
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