“Farmear aura”, de la calle al diccionario: cuándo una expresión deja de ser una moda y entra en la academia
Hay un territorio incierto entre la moda y la permanencia de una palabra.
Allí, los lingüistas esperan que el tiempo haga su trabajo, mientras buscan señales que mitiguen la angustia silenciosa de los lexicógrafos.
“Estaría muy complacida”: la carta que Yayoi Kusama mandó al Di Tella en 1967 para exponer en la Argentina “Farmear aura” acaba de entrar en ese territorio.
La expresión circula entre adolescentes, se multiplica en las redes y designa, con el lenguaje propio de una generación atravesada por Internet y los videojuegos, conductas que hasta hace poco podían nombrarse de otra manera.
Su expansión parece evidente.
Su futuro, sin embargo, no.
Aquí, allá, en todas partes Una palabra puede estar en todas partes y no llegar a ninguna parte.
Puede ser por meses contraseña de pertenencia, pasar de los videos a las conversaciones, saltar de una comunidad a otra y, sin embargo, desaparecer cuando la generación que la puso en circulación encuentre otra manera de decir lo mismo.
O puede hacer el recorrido contrario: desprenderse de su grupo de origen, atravesar edades, regiones y sectores sociales y terminar instalada en el habla cotidiana.
Ese destino es imposible de vaticinarse cuando la palabra está naciendo.
“Para que un término se quede, esa expresión tiene que salir de ese ámbito privativo, argótico, y empezar a extenderse en varios factores: perdurar en la línea de tiempo, tener vitalidad y existencia a lo largo de una cantidad de años, es decir que no sea efímero”, explica a LA NACION Andrea Bohrn, docente e investigadora de la Universidad Nacional de General Sarmiento, miembro de la Academia Porteña del Lunfardo y docente de Gramática de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
El concepto que utiliza Bohrn es el de argot: un repertorio de palabras propio de un grupo social determinado, que puede estar definido por la edad, una disciplina, una actividad o determinados intereses culturales.
El nacimiento de una palabra no es, entonces, extraordinario.
Lo excepcional es que consiga escapar de ese primer territorio.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.