El Gobierno se flexibiliza frente a la tormenta que llega del exterior y al efecto preelectoral que agita a los mercados
Hasta el martes, el mercado parecía una partida de tenis con los inversores mirando hacia uno y otro lado.
El conflicto de Medio Oriente aportaba malas nuevas cuando el sector de las tecnológicas sorprendía con alzas y viceversa.
En esa alternancia y volatilidad , los operadores encontraron un sistema para sobrevivir a la guerra y a los balances de las empresas.
En paralelo, la cotización del petróleo por encima de los USD 90 sumaba preocupación.
Buscar coberturas se volvió una necesidad, aunque las opciones eran escasas: tanto el oro como los bonos del Tesoro de Estados Unidos, refugios tradicionales, registraban caídas.
En ese momento, los títulos de emergentes pasaron a tener más participación en las carteras por su capacidad para generar materias primas, que aumentaron de precio por el cierre del Estrecho de Ormuz.
El sistema que mira hacia uno y otro lado comenzó a agrietarse cuando surgieron las dudas preelectorales sobre Brasil y la Argentina .
Una parte de los fondos migró hacia Asia y, en particular, a las empresa de semiconductores. !function(e,n,i,s){var d="InfogramEmbeds";var o=e.getElementsByTagName(n)[0];if(window[d]&&window[d].initialized)window[d].process&&window[d].process();else if(!e.getElementById(i)){var r=e.createElement(n);r.async=1,r.id=i,r.src=s,o.parentNode.insertBefore(r,o)}}(document,"script","infogram-async","https://e.infogram.com/js/dist/embed-loader-min.js"); Sin embargo, llegó un momento en que el sistema no resistió la presión y salieron de bonos para hacerse de dólares.
El petróleo rompió el techo de los USD 90, bajó el oro y la tasa de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años alcanzó un rendimiento del 4,74%, para luego retroceder a 4,71%, el nivel más alto desde comienzos de 2024 .
En tanto, los títulos a 30 años tienen la tasa más alta de los últimos 19 años, 5,33% anual.
La presión fue demasiado para los inversores que se apresuraron a tomar ganancias en acciones tecnológicas.
Algunos mencionaron la posibilidad de una mini burbuja, ya que las caídas más pronunciadas se registraron en las acciones de fabricantes de chips de inteligencia artificial, que retrocedieron hasta 12 por ciento .
Los operadores con posiciones apalancadas sufrieron fuertes pérdidas y encabezaron las ventas de bonos.
El impacto en el mercado de emergentes fue inmediato.
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