Walter Quiroz, el actor que se alejó siete años para reencontrarse y hoy revela un abuso que finalmente pudo sanar
Hay regresos que se anuncian con luces, carteles y una fecha de estreno.
Y hay otros que empiezan mucho antes, en silencio, cuando nadie los está mirando.
El de Walter Quiroz pertenece a esa segunda categoría.
Después de haber sido durante años uno de los rostros reconocibles de la televisión y el teatro, el actor decidió correrse de la escena, alejarse de los medios y dejar de trabajar.
No hubo un comunicado ni una explicación pública demasiado elaborada.
Simplemente se fue.
Durante siete años, mientras afuera podían preguntarse dónde estaba o por qué había elegido desaparecer del circuito artístico, él atravesó un proceso íntimo que hoy puede mirar con otra perspectiva: la muerte de sus padres, el duelo, la búsqueda espiritual, el encuentro con maestros budistas, el descubrimiento de heridas que habían permanecido ocultas durante décadas y, finalmente, una vuelta hacia sí mismo.
Ahora está otra vez en Buenos Aires.
Ensaya La ratonera , el clásico de Agatha Christie que está próximo a estrenarse el 3 de septiembre, y habla de este regreso con una emoción difícil de disimular.
No parece estar simplemente preparando una obra.
Hay algo más profundo en lo que sucede alrededor de él.
Cada ensayo, cada compañero que vuelve a aparecer, cada llamado y cada encuentro casual parecen formar parte de una misma trama.
Como si la vida, después de haberlo obligado a detenerse, estuviera devolviéndole lentamente aquello que había sembrado durante tantos años.
“Estoy contento” , dice cuando le preguntan cómo está viviendo este momento.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.