Cómo opera el tráfico de fauna y madera en Centroamérica según las rutas, especies y vacíos legales detectados
Cada año desaparecen de los bosques centroamericanos miles de animales silvestres, cientos de miles de árboles y decenas de toneladas de madera preciosa.
El saqueo responde a una economía criminal con epicentros identificables, especies predilectas y una lógica de extracción que varía según el país.
El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) documentó entre 2017 y 2022 un total de 1.945 incidentes de caza furtiva y decomisos en Hispanoamérica, con más de 102.577 animales silvestres afectados de más de 690 especies.
Los incidentes anuales pasaron de 257 en 2017 a 431 en 2022, en una región que alberga el 40% de la biodiversidad mundial.
La paradoja que facilita este saqueo es jurídica: más de la mitad de las especies incautadas, 363 en total, están protegidas únicamente por legislaciones nacionales y carecen de protección vinculante bajo los apéndices de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), según el análisis Delitos contra la fauna en América hispana, del IFAW.
Guatemala concentra el 74% del tráfico de aves y apenas 250 guacamayas sobreviven en libertad Guatemala funciona como el embudo logístico del tráfico centroamericano.
Con más de 6,159 especies de fauna registradas , sus fronteras con México, Belice y Honduras y la extensión selvática del Petén configuran un escenario favorable para el contrabando.
La carretera CA-1, que conecta el interior con el Atlántico, es el principal corredor hacia puertos y fronteras.
Las aves son el objetivo central de las mafias guatemaltecas: representan el 74% del total de los animales traficados.
Los loros y las guacamayas conforman el grueso del volumen.
La situación de la guacamaya roja (Ara macao) ilustra la gravedad del problema: censos de la Wildlife Conservation Society (WCS), organización de conservación, estiman que sobreviven apenas 250 ejemplares en estado silvestre en el país.
Pese a ello, los traficantes sustraen cada año más de 25 crías de los nidos, a menudo a los tres días de nacidas, y las comercializan por hasta USD 3,000 en mercados internos e internacionales.
El centro de rescate ARCAS informó que la temporada alta del tráfico transcurre de abril a agosto, en coincidencia con los picos de anidación.
Durante esos meses, los centros de rehabilitación reciben entre 20 y 80 animales semanales rescatados en operativos carreteros y el 90% son especímenes juveniles que requieren cuidados intensivos.
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