Un estudio genético podría cambiar la forma en que Australia protege y gestiona a sus perros salvajes
Un estudio genético sobre caninos que viven en libertad en Australia concluyó que la gran mayoría de los llamados “perros salvajes” siguen siendo, de forma predominante, dingos , un resultado que reordena el debate sobre su conservación y su manejo en el territorio.
El análisis examinó más de 300 ejemplares en varias zonas del país, según una publicación de la revista Conservation Letters .
Los investigadores de la Universidad de Adelaida lideraron el trabajo, que concluyó que estos animales solo tienen, en promedio, 11,7% de ADN proveniente de ejemplares domésticos.
De acuerdo con Sci.News , los niveles más altos de ascendencia vinculada a perros europeos aparecieron en el sudeste australiano, sobre todo en Victoria y Nueva Gales del Sur , mientras que en el norte y el oeste remotos esa proporción resultó mucho menor.
Un depredador con peso ecológico y valor cultural Los dingos cumplen una función ecológica singular dentro de los ecosistemas.
Tras su llegada al continente hace más de 3.000 años , pasaron a ocupar el lugar de único depredador terrestre en la Australia continental y en varias islas cercanas.
El equipo también subrayó la relevancia cultural de estos animales para numerosos pueblos indígenas australianos, ya que aparecen con frecuencia en líneas de canto ancestrales y son considerados parte del equilibrio ecológico y cultural.
Ese marco convive con otra dimensión histórica, los dingos mantienen conflictos con productores ganaderos desde los primeros tiempos del período colonial, a partir del siglo XIX, lo que derivó en la aplicación de distintas medidas de manejo sobre la especie según la región.
Qué cambia con el nuevo relevamiento El estudio cuestiona el uso generalizado de la etiqueta “perro salvaje” , ya que esa denominación oculta diferencias biológicas y culturales relevantes, porque un animal con ascendencia mayoritariamente dingo no equivale a uno doméstico.
El investigador Yassine Souilmi , de la Universidad de Adelaida , explicó que el uso de ADN de dingos precoloniales permitió contar con una referencia directa para medir la mezcla genética.
A partir de ese criterio, afirmó que “la gran mayoría de los cánidos que viven en libertad en Australia son, en su inmensa mayoría, dingos”.
El análisis, respaldado por evidencia obtenida del material genético antiguo, podría modificar la manera en que se determina la identidad de esta especie y orientar nuevas estrategias para el manejo de sus ejemplares.
El mapa genético El estudio resolvió también que los dingos dentro de este país pueden dividirse en 8 poblaciones genéticamente distintas , entre ellas 2 grupos no descritos antes en el norte y el centro del país.
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