La fatiga de la realidad: el precio de dejar de mirar
La exposición permanente al conflicto, a los discursos violentos, a las malas noticias y una política cada vez más polarizada puede llevar a muchas personas a evitar aquello que les genera malestar .
El alivio es inmediato, pero tiene un costo: ciudadanos menos informados, creencias más rígidas y una democracia con menor capacidad para controlar al poder .
“Prefiero no mirar más las noticias”, “No quiero saber nada”, “Son todos iguales”, “La política no sirve para nada”.
Son frases que escuchamos con creciente frecuencia, y no necesariamente provienen de personas históricamente desinteresadas por lo que sucede a su alrededor.
Muchas veces ocurre exactamente lo contrario, son ciudadanos que alguna vez siguieron las noticias, discutieron sobre política, economía o sociedad y que, en determinado momento, comenzaron a tomar distancia.
Algo de la realidad empezó a resultarles demasiado .
Guerras, violencia, crisis económicas, corrupción, inseguridad, catástrofes, conflictos políticos, dificultades económicas que atraviesan la propia vida, escándalos que se suceden unos a otros, mientras las pantallas -y los algoritmos- continúan ofreciendo, durante las veinticuatro horas, nuevos motivos para preocuparse, indignarse o sentir impotencia.
Tal vez podamos denominar a ese fenómeno fatiga de la realidad .
No se trata de una categoría diagnóstica ni de una enfermedad, es apenas una manera de intentar describir algo que parece cada vez más presente: personas que, frente a una realidad experimentada reiteradamente como amenazante, frustrante o desagradable, comienzan a alejarse de ella como mecanismo de protección.
Los números indican que no estamos solamente frente a una impresión.
El Digital News Report 2026 , elaborado por el Reuters Institute de la Universidad de Oxford, señala que en Argentina apenas el 43% de las personas manifiesta estar muy o extremadamente interesado en las noticias.
La confianza general en ellas cayó al 26%, su nivel más bajo en una década, mientras que el 46% reconoce evitarlas algunas veces o con frecuencia (Egan et al., 2026).
No sabemos si todos los que se alejan de las noticias lo hacen por cansancio, angustia o frustración.
Sería incorrecto afirmarlo, pero la psicología puede ayudarnos a comprender al menos una parte del fenómeno.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.