Del apuñalamiento a la desaparición: las huellas de la violencia feminicida en México
María Julia Castañeda Ciudad de México, 20 sep (EFE).- El asesinato de la estudiante española Claudia Tacoronte en México será perseguido como feminicidio por las huellas que dejó la violencia sobre su cuerpo, en un país con un promedio de diez mujeres asesinadas al día, crímenes que en su mayoría se clasifican como homicidios dolosos, pese a que pueden existir razones de género que no siempre son reconocidas sin el escrutinio internacional.
Meses antes de que Tacoronte fuera apuñalada por un presunto ladrón apodado El Trompas, entre marzo y junio, otras tres estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), -donde Claudia recién empezaba una estancia-, fueron desaparecidas y después halladas muertas, al igual que una alumna más en abril de 2025.
Solo dos de esos cuatro casos fueron procesados como feminicidio y tienen detenidos: Uriel, novio de Aylín Rodríguez, de 20 años, hallada muerta en abril de 2025, y Jared Alejandro, estudiante de la UAEM y la presunta expareja de Kimberly Ramos, de 18 años, localizada sin vida en marzo de 2026.
Pero sobre Karol Toledo, de 18 años, y Michelle Fuentes, de 15, encontradas sin vida en marzo y junio, respectivamente, no hay información pública sobre detenidos ni si sus casos fueron judicializados.
En el caso de Tacoronte, El Trompas, un aparente delincuente común, fue detenido el jueves tras un fuerte operativo con intervención federal, y un día después, vinculado a proceso por feminicidio.
En Cuautla, Morelos (centro), donde ocurrió el crimen de Tacoronte, la colectiva Heroicas e Históricas afirma que las autoridades "no reaccionan así cuando se trata de una mujer local".
"Dar resolución expedita y justa, se puede, ya lo vimos con el caso de Claudia (...) ya aprehendieron al feminicida, pero solo fue por el peso de tener los ojos del mundo encima", considera, al señalar que muchos casos permanecen impunes, las familias carecen de recursos para dar seguimiento a los casos y la fiscalía "omite seguir los protocolos con dignidad".
La directora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), María de la Luz Estrada, coincide en que esta actuación de las autoridades es "atípica" en México, pues gran parte de los asesinatos de mujeres con "saña" u otras razones de género se registran como homicidios sin aplicar el protocolo de feminicidio.
"Muchos feminicidios se van como suicidio, accidente o homicidio, esto hace que no se tenga la dimensión de la problemática", indica, al advertir de un posible subregistro de muertes violentas de mujeres.
De cuatro feminicidios recientes que el OCNF ha acompañado en Ciudad de México, tres fueron inicialmente procesados como accidentes y uno como suicidio.
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