Penal de máxima seguridad Ancón I: Hallan celulares y drogas tras operativo por secuestros y extorsiones
Un operativo nocturno en el penal de máxima seguridad Ancón 1 dejó al descubierto fallas de control, hacinamiento y presuntas coordinaciones criminales desde el interior del establecimiento .
La intervención estuvo a cargo del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) del Instituto Nacional Penitenciario ( INPE ), agentes de la Policía Nacional del Perú ( PNP ) y fiscales especializados en crimen organizado, ante indicios de que internos vinculados con bandas delictivas organizaban secuestros y extorsiones desde sus celdas.
La revisión se concentró en sectores donde las autoridades habían detectado señales de actividades ilícitas.
El pabellón 2 fue uno de los puntos intervenidos, luego de que los investigadores advirtieran similitudes con hallazgos previos en el pabellón 1, donde se encontraron teléfonos móviles y droga ocultos en zonas modificadas de la infraestructura.
El contexto del operativo expuso la situación del establecimiento penitenciario, que fue diseñado para albergar a 1.500 internos, pero actualmente concentra a cerca de 3.700 reclusos .
El sobrecupo afecta la distribución de los presos, la supervisión cotidiana y la capacidad de respuesta ante incidentes dentro de los pabellones.
Ancón 1 opera con más del doble de internos para los que fue diseñado El presidente del Instituto Nacional Penitenciario , Abraham Lezcano, señaló que las condiciones de hacinamiento y el deterioro de los mecanismos de vigilancia limitan el control de la prisión.
El sistema cuenta con más de 90 cámaras instaladas, aunque ninguna registra imágenes, según precisó el funcionario.
A esa falla se suman los equipos de inspección que permanecen fuera de servicio.
Los aparatos de escáner corporal y de rayos X, destinados a revisar a visitantes e internos, no funcionan.
La falta de estos recursos reduce las posibilidades de detectar el ingreso de teléfonos, drogas, cargadores y otros objetos prohibidos.
El operativo permitió verificar que los problemas de seguridad no se reducen a la vigilancia electrónica.
Los agentes detectaron la ausencia de un barrote en una reja y cortes en la malla instalada sobre el techo del baño del comedor del pabellón 2.
Esas modificaciones podían facilitar el ocultamiento o desplazamiento de objetos dentro de la prisión.
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