Por primera vez, astrónomos observan cómo una estrella consume lentamente a su compañera
En el universo, las estrellas suelen tener cuerpos que las rodean y giran a su alrededor: planetas, lunas y otros objetos.
Esa danza puede durar miles de millones de años en perfecto equilibrio, pero cuando uno de esos cuerpos se acerca demasiado a su estrella, el equilibrio se rompe: la estrella puede atraerlo y engullirlo .
Un equipo del Instituto de Tecnología de Massachusetts ( MIT ) acaba de descubrir, por primera vez, un tercer camino: a unos 300 años luz de la Tierra , una pequeña estrella consume lentamente a su compañera en un proceso tan gradual que podría extenderse por miles de millones de años, informó MIT News, el portal de noticias del instituto.
El sistema, bautizado ZTF J0440+2325 —nombre que deriva del telescopio que lo detectó por primera vez, la Zwicky Transient Facility —, se encuentra en la Vía Láctea y es protagonizado por dos objetos de baja masa: una enana roja —una estrella pequeña, mucho menor que nuestro Sol— y una enana marrón —un cuerpo con más masa que un planeta, pero que nunca llegó a convertirse en estrella—, que orbitan una a la otra cada 87 minutos , en una trayectoria tan compacta que la distancia entre ambas es menor que la que separa a la Tierra de la Luna.
Kevin Burdge , profesor asistente de Física del MIT y autor principal del estudio, explicó que el sistema revela una alternativa al engullimiento total de un planeta o una enana marrón por su estrella: “Cuando pensamos en estrellas que interactúan con planetas o enanas marrones, la imagen siempre es que la estrella acaba por tragarse al otro objeto.
Eso es lo que le ocurrirá a la Tierra cuando el Sol se convierta en una gigante roja.
Pero aquí encontramos otra posibilidad: en vez de devorarlo, la estrella puede comerlo gradualmente durante miles de millones de años” .
Una señal triangular repetida en el cielo La primera pista surgió de los registros de la Zwicky Transient Facility , un programa que utiliza una cámara instalada en un telescopio del Observatorio Palomar , en California, para detectar cambios rápidos de brillo.
Esas variaciones pueden revelar supernovas, estallidos de rayos gamma o colisiones entre estrellas de neutrones.
Hace varios años, Burdge revisaba esos datos cuando encontró una curva de luz inusual : en vez de la forma de campana propia de una supernova, que primero aumenta su brillo y luego se desvanece, el patrón tenía apariencia triangular y se repetía una y otra vez.
El científico recordó su reacción inicial: “Las estrellas no producen formas de onda triangulares como esta”.
Por entonces, el grupo estudiaba otra señal que identificó como una binaria de viuda negra , un sistema en el que una estrella de neutrones muy densa y giratoria consume lentamente a una estrella compañera mucho menor.
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