La patria, los bosques y aquellos que aplauden sin leer
Un miércoles cualquiera, Lali Espósito , Ca7riel , Tini , Nicki Nicole y hasta la cantante española Rosalía descubrieron que tenían algo en común: un proyecto de ley con el mismo grito, “La Patria no se vende”.
Se les sumó Fito Páez , que a esta altura funciona como el abuelo que valida cualquier causa que parezca progre.
Todos unidos contra la amenaza extranjera.
Hay un problema: el proyecto que repudian no tiene nada que ver con vender la Patria a nadie.
Es una modificación a la ley de manejo del fuego, y podría uno apostar a que ninguno de ellos la leyó.
“La Patria no se vende” es una frase que despierta likes .
Sirvió contra las privatizaciones, contra el FMI, contra media docena de causas, y tiene una ventaja: no obliga a saber nada del tema al que se la aplica.
Un comodín emocional .
Así funciona cierto reflejo que aspira a ser patriótico: basta con que alguien mencione algo relacionado con la tierra para que se active el pánico a su “extranjerización”.
Los datos, sin embargo, son claros: la superficie en manos extranjeras nunca llegó a representar el 6% del territorio argentino.
La Constitución, en su artículo 20, reconoce a los extranjeros los mismos derechos civiles que a los argentinos, incluido el de adquirir, poseer y disponer de bienes raíces.
Confundir eso con vender la Patria no es patriotismo; es, simplemente, no saber de qué se habla y, aun así, hablar .
Nadie puede llevarse ni un lago, ni un glaciar ni el acuífero Guaraní a su país de origen.
Si el miedo fuera realmente al avance extranjero sobre el territorio, la ocasión perfecta para indignarse ya pasó, y nadie la aprovechó.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.