Cuándo el cansancio al jugar o correr deja de ser normal y se convierte en una señal de alarma
El asma infantil exige atención cotidiana y un control sostenido, aun en períodos de aparente mejoría.
Especialistas advirtieron que un seguimiento insuficiente de la enfermedad puede derivar en crisis evitables si no se reconocen a tiempo las señales de alerta .
El médico español Miguel Tortajada Girbés , jefe de sección de Neumología y Alergia Pediátrica del Hospital Universitario y Politécnico La Fe , de Valencia, advirtió en declaraciones a Infosalus que la mayoría de los chicos con asma presenta cuadros leves o moderados.
Aun así, señaló que el manejo de la enfermedad requiere constancia, controles periódicos y corrección de los factores que pueden favorecer recaídas.
Entre esos desencadenantes, ubicó también las condiciones ambientales que pueden agravar los síntomas.
Ese enfoque cuenta con respaldo en la evidencia científica más reciente.
Un estudio publicado en el Journal of Hygiene and Environmental Health analizó exacerbaciones asmáticas en niños de Filadelfia y encontró que, durante la primavera y el verano, una mayor variación de temperatura a lo largo del día se relacionó con un aumento en las crisis asmáticas pediátricas.
Los resultados subrayan la importancia de mantener el tratamiento y reforzar los cuidados ante cambios bruscos en las condiciones ambientales.
Señales de alerta y control de la enfermedad Tortajada explicó que muchas familias suelen naturalizar manifestaciones como la tos, los silbidos en el pecho o el cansancio ocasional .
Esa interpretación puede postergar la consulta y demorar un ajuste del tratamiento.
Entre los indicios de control insuficiente, el neumólogo mencionó la aparición de molestias durante el día más de dos veces por semana, los despertares nocturnos por falta de aire y la dificultad para correr, jugar o hacer deporte con normalidad.
También incluyó el uso del inhalador de rescate más de dos veces por semana y los episodios repetidos, sobre todo cuando alguno exige atención en una guardia.
Añadió que necesitar tres o más inhaladores de rescate al año ya constituye un dato claro de descontrol.
Según detalló el artículo, si una familia detecta tres o más de estas señales en la última semana, corresponde consultar al pediatra para revisar el tratamiento preventivo y evaluar posibles cambios en la medicación de base.
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