Una Amazonía bajo el agua que protegen los pescadores de la Patagonia chilena
Juan José Díez Góez Santiago de Chile, 12 oct (EFE).- Bajo el agua de la Patagonia chilena hay bosques de algas de hasta ochenta metros que la pesca artesanal decidió proteger antes de que fuera tarde.
En Magallanes, una veda los resguarda y una revisión científica agrupó por primera vez lo que se sabe sobre ellos.
Décadas de investigación dispersa sobre los bosques de huiro (algas de kelp) fueron reunidas en un proyecto liderado por el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), en conjunto con el Instituto Milenio BASE, la Universidad de Chile y la de Magallanes.
Revisaron 102 artículos sobre esa especie en la región subantártica de Magallanes y registraron al menos 535 grupos de organismos en ese ecosistema.
"Le decimos bosque por una razón", explicó a EFE Jaime Ojeda, académico que lideró la investigación y que define los bosques de huiro como "un sistema en sí mismo, que provee alimento y resguardo para especies de pequeño tamaño que en sus estadios más tempranos van a estos lugares".
"Son como guarderías bajo el agua", concluye.
La protección viene desde abajo Varias de las especies que habitan estos bosques sostienen a la pesca artesanal: la centolla juvenil se refugia en la base del alga, el calamar patagónico deposita sus huevos en las frondas y el erizo se alimenta de sus restos.
Esto motivó a los pescadores de Magallanes, a través del Comité de Crustáceos de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura -entidad estatal de consulta y participación-, a promover una prohibición extractiva del huiro en la región que está vigente hasta 2034.
"La pesca artesanal y las poblaciones locales tienen vivencias propias y ellos saben mejor que nosotros los efectos que estos bosques tienen en especies que comemos o que vendemos", explicó a EFE Andrés Mansilla, coautor de la investigación y director del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes.
Mansilla explica que, a pesar de la presión del sector privado por extraer las algas, "los pescadores artesanales que han hecho su vida en el mar austral saben que tocar el huiro va a afectar su vida, la de sus familias, pero también vas a impactar la economía regional".
Una Amazonía bajo el agua "Piensa que abres la ventana de tu casa, que está bajo el agua, y ves un bosque interminable desde Chiloé hasta el mar de Drake, con árboles de entre dos y ochenta metros", propone Mansilla.
Para dimensionar, esa distancia entre la región del sur de Chile hasta el paso bioceánico que conecta con la Antártica suma más de 1.700 kilómetros, mucho más de la que hay entre Madrid y Ámsterdam.
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