Amado y Cristian, los hermanos que han hallado miles de fósiles de megafauna en Costa Rica
Douglas Marín Coto Brus (Costa Rica), 26 ago (EFE).- Cuando apenas eran unos niños, Cristian y Amado Vargas comenzaron a recolectar piedras extrañas en una quebrada a la que solían ir a jugar y pescar, sin imaginarse que tres décadas después tendrían en su poder cerca de 10.000 piezas fósiles correspondientes a animales que hace miles de años habitaron lo que hoy es Costa Rica.
"Trabajando en la agricultura íbamos a una finca ganadera y ayudábamos a un señor a pastar el ganado y en el transcurso de eso teníamos la oportunidad de estar en una quebrada.
Desde pequeños veíamos objetos diferentes que podían ser piedras pero eran extraños, entonces los empezamos a recolectar y con el tiempo nos dimos cuenta que eran restos de animales prehistóricos, fósiles ya", explicó a EFE Amado Vargas.
Mientras sostiene un dedo fosilizado de un perezoso gigante, Amado Vargas relata cómo junto a su hermano ha explorado diversas áreas del cantón de Coto Brus, provincia de Puntarenas, en el sur de Costa Rica, en busca de fósiles que hoy exhiben en un aposento de su humilde vivienda, donde ambos sueñan con construir un museo para que la población local y los turistas puedan conocer de la paleontología.
"En la juventud nuestros compañeros eran de ir a turnos (fiestas), bailes a centros deportivos y nosotros los fines de semana nos íbamos para la quebrada.
Fue como un hobby desde pequeños.
Nos íbamos, nos llevábamos una sartén, una cuerda, pescábamos, comíamos, y nos poníamos a buscar piezas", recordó Amado Vargas.
Con la ayuda de expertos de la Universidad de Costa Rica y de paleontólogos de países como Alemania, Italia, Estados Unidos, Colombia y Panamá, los hermanos Vargas han logrado identificar numerosas especies, una de ellas una enorme boa constrictor que vivió en la época del mioceno superior, un registro único para Centroamérica conseguido a partir de vértebras fosilizadas.
Las 10.000 piezas que han recolectado estos hermanos costarricenses han permitido determinar la presencia de Megatherium (perezoso gigante), Pampatherium (armadillo gigante), camélidos, caballos, serpientes, capibaras, elefantes, cocodrilos, felinos, mastodontes, rayas, tiburones, crustáceos, delfines de agua dulce, tortugas, entre otras.
"Todo esto nos puede dar pistas de qué fue lo que sucedió, cómo las bestias de más grande tamaño se extinguieron.
También nos da una pista de qué podemos hacer para resguardar lo que tenemos ahora porque cada día se pierde una especie en el mundo", declaró Amado Vargas.
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