Cómo afecta el doomscrolling durante la jornada laboral a la concentración de los trabajadores
El hábito de hacer doomscrolling en el trabajo no solo consume tiempo: una investigación liderada por Ian Hughes en la Universidad de Texas A&M determinó que esa exposición obsesiva a noticias negativas durante la jornada deja a muchos empleados atrapados en pensamientos repetitivos que reducen su implicación laboral incluso después de apartar la vista de la pantalla, informó el portal científico Phys.org.
El patrón quedó plasmado en un estudio publicado en la revista especializada Computers in Human Behavior , que abarcó dos sub-estudios con trabajadores de Estados Unidos y Reino Unido .
En ambos, quienes recurrían a esa práctica durante el horario laboral mostraban una mayor tendencia a rumiar el contenido negativo que acababan de leer, y esa rumiación se vinculó con una menor conexión con sus tareas.
La investigación identificó además que la relación era especialmente intensa entre personas con niveles más altos de neuroticismo , un rasgo de personalidad asociado con ansiedad y preocupación .
Hughes, profesor adjunto del Departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro de Texas A&M University , definió el doomscrolling como el acto de desplazarse de forma obsesiva por redes sociales con foco en información negativa o perturbadora.
Señaló que se trata de una conducta cada vez más frecuente en todos los grupos etarios, aunque particularmente entre personas de 18 a 35 años en todo el mundo.
Lo central del hallazgo es que el costo no termina cuando el empleado deja de mirar el teléfono o la computadora.
“Lo que encontramos es que los trabajadores que hacen doomscrolling en horario laboral están menos comprometidos, en parte porque su mente sigue preocupada, como si repitiera las imágenes y los mensajes con los que se encontró durante esas sesiones”, señaló Hughes.
Buscar información negativa alivia la ansiedad temporalmente El investigador sostuvo que esa costumbre es difícil de abandonar porque muchas personas no entran a redes sociales para sentirse peor, sino para intentar entender la incertidumbre.
“Es algo que la gente hace muchas veces como una forma de calmar su ansiedad” , explicó.
Describió que esa reacción se vuelve más visible durante situaciones sociales inciertas y de rápida evolución , como una pandemia, una guerra, un conflicto armado o una amenaza para la seguridad pública.
En esos contextos, dijo, las personas refrescan sus contenidos de forma constante para mantenerse informadas y al día.
Esa lógica convierte al doomscrolling en algo más que un desplazamiento automático por la pantalla.
Hughes lo definió como “una espada de doble filo”, porque en su base hay una búsqueda de información, pero esa búsqueda expone de manera repetida a contenidos angustiosos o negativos.
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