Escándalo en el Congreso: el ministro de Justicia dijo que las violaciones a niñas indígenas tienen “origen cultural”
El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Ernesto Álvarez, afirmó este martes que las violaciones sexuales contra menores en la provincia amazónica de Condorcanqui , especialmente las perpetradas por docentes, tienen un “origen cultural” y comparó este fenómeno con la conducta de personas que consideran que pueden “pasarse una luz roja” durante la madrugada.
La declaración se produjo durante una sesión de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos de la Cámara Baja, donde la diputada Romina Uribe (Partido del Buen Gobierno) consultó sobre las medidas que adoptará el Estado para atender la situación de niñas, niños y adolescentes ante los numerosos casos denunciados durante más de una década.
“Hay más de veinte comunidades en esa provincia y cada una tiene un Apu.
El problema es que hay responsabilidad social, porque la convivencia íntima con menores no es vista como un delito, ni siquiera como una falta social.
Hay un hecho cultural que hay que corregir desde la raíz”, replicó Álvarez al referirse a una reciente reunión para abordar el problema, en la que participaron ministros, la presidenta Keiko Fujimori y la titular del Poder Judicial, Janet Tello .
“Hay mucho que hacer con cultura, hay mucho que hacer con el Ministerio de la Mujer, porque estas poblaciones vulnerables no solamente necesitan leer un Código Penal. (...) El problema es que socialmente tiene que verse como una perversión el hecho de tener acceso carnal con menores de edad.
Entonces, tenemos que partir de allí”, agregó.
El ministro sostuvo que el Estado debe respetar la cosmovisión de las comunidades indígenas, pero intervenir ante conductas que constituyen delitos.
“Apreciamos su valor cultural, apreciamos su visión, su cosmovisión, pero sí hay hechos que hay que corregir”, dijo.
La presidenta de la comisión, Catherine Palomino (Juntos por el Perú) , cuestionó entonces el uso de la expresión “hechos culturales” para referirse a las agresiones sexuales y subrayó que este delito “no se puede defender de ninguna manera”.
Ante la observación, Álvarez reconoció que se había expresado mal, aunque mantuvo su referencia a un componente cultural en el origen de estas conductas.
“Me he expresado mal, seguramente.
Y no, no son hechos culturales, sino que tienen un origen cultural, pero es un delito abominable”, respondió.
A continuación, el ministro utilizó el ejemplo de las infracciones de tránsito para explicar su argumento.
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