De la Virgen de Guadalupe a la Capilla Sixtina: qué esconden las obras de arte sagrado que desafían a la ciencia desde hace siglos
En el andar colectivo de un viaje milenario, el misterio de la existencia se une a la mística del arte , sin excluir a nadie e incluso convoca a quienes prefieren habitar la duda o prescindir de una deidad formal.
Pues no es necesario practicar un credo ni recorrer los laberintos de la teología para contemplar y sentirse conmovido ante algunas obras, esas que actúan como reflejo espiritual y exponen nuestra psique, sentimientos y emociones.
El arte sagrado congrega espectadores y creyentes de diversas religiones, ateos, agnósticos, a todos los invita a caminar en una peregrinación coincidente; la del asombro.
Esta vía de conexión intelectual y emocional a menudo supera la razón y manifiesta las fibras más sensibles de la espiritualidad .
Búsquedas incesantes de respuestas y pruebas que, tal vez ya no están, en el plano terrenal, agradecimientos, súplicas y plegarias, todo converge en la universalidad de las experiencias humanas que hoy cobija el arte.
De México , Italia , Perú , China y el Tíbet , la nota recorre obras sagradas para mostrar cómo arte y espiritualidad convergen en distintos contextos culturales: desde la Tilma de Guadalupe y la Capilla Sixtina hasta el Señor de los Milagros, el Buda de Leshan y los mandalas de arena.
Viajamos a México y se impone pacíficamente; la Tilma de Guadalupe con su secreto impreso en la pupila.
En diciembre de 1531, en el cerro del Tepeyac, un indígena Juan Diego desplegó su manto tejido, este era de fibra vegetal de agave, un material frágil, temporal, que se desintegra en unos veinte años.
Pasaron casi 5 siglos y permanece intacto.
Doctores y bioquímicos de diferentes lugares han realizado estudios y al amplificar la pupila de la Virgen 2.500 veces, el ingeniero José Aste Tonsmann descubrió que el ojo actúa como una córnea humana, reflejando las siluetas microscópicas de los testigos presentes en 1531.
Este fenómeno respeta con precisión matemática el efecto óptico de Samson-Purkinje, totalmente desconocido en el siglo XVI.
Fibra humilde de cactus, tecnología infrarroja, trazos de pincel, una mirada eterna, misterios de ciencia y fe.
La lectura anatómica de la Capilla Sixtina Cruzando el océano llegamos a Italia: nos espera La creación de Adán , de 1511.
Cuando Miguel Ángel Buonarroti aceptó pintar la Capilla Sixtina, él mismo se consideraba únicamente escultor.
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