Juan Rey rehuye la idea de novela histórica al abordar la figura de Al-Mutamid, rey poeta
Alfredo Valenzuela Sevilla, 28 (EFE).- Agmat se llama el pueblo marroquí donde está enterrado Al-Mutamid junto a su esposa y uno de sus hijos, y es el título de la novela en la que Juan Rey ha abordado la figura del rey poeta, advirtiendo que no se trata de una novela histórica sino de la recreación del espíritu de una época y una evocación de una figura histórica, desde sus últimos años de exilio y cautiverio.
"Agmat.
El exilio del rey poeta" (Almuzara), ha advertido su autor en entrevista con EFE, "no es una obra comercial, ni decimonónica, con presentación, nudo y desenlace; sino una novela que, como tal, funciona con la creación; cuando me preguntan por el rigor histórico digo que, en estos casos, solo sirve para evitar que César no mande al Senado su mensaje de 'llegué, vi y vencí' por WhatsApp".
"Esta novela es un inmenso monólogo que se produce antes de su muerte, en el que Al-Mutamid recuerda su vida, pero no de manera lineal, sino de un modo caleidoscópico", ha señalado el autor, firme partidario de novelas de ambiente histórico de autores como Marguerite Yourcenar, Alejo Carpentier, Fernando del Paso o Gore Vidal.
El pueblo de Agmat fue visitado por Blas Infante, considerado Padre de la Patria Andaluza, en 1924 en busca de identidad nacionalista, ha señalado Rey para, consciente de que es un nombre que nada significa para el lector común, destacar su enorme valor simbólico por ser el lugar en el que murió, del todo desposeído, un hombre que como Al-Mutamid lo tuvo todo en la vida.
Nacido en Beja (Portugal) y gobernador de Silves (Portugal), Al-Mutamid accede al trono del Reino de Sevilla y trata de seguir expandiendo como había hecho su padre -conocido con el sobrenombre de "La Furia de Al-Andalus, con los métodos característicos de la época, como demuestra que mandara decapitar a Abenámar, el del famoso romance, con el que mantuvo una relación tormentosa, también en el plano íntimo.
"En Al-Andalus había mucho vino y mucho sexo, como demuestra la poesía báquica, y seguro que se divertían mucho más que en los reinos cristianos del norte; pero también era una sociedad muy pobre y un mundo muy cruel -el hermano mayor de Almutamid es decapitado por el padre tras una traición- y desde luego no fue ningún paraíso; el Reino de Sevilla estaba entre los cristianos por el norte y los almorávides por el sur, que terminan acabando con él", ha explicado el autor para añadir: "La visión de Al-Andalus como un paraíso se ha forjado por cuestiones políticas, pero no se corresponde con la realidad histórica; había convivencia pero era muy relativa, la había porque cristianos y judíos pagaban impuestos, pero era una convivencia muy difícil; esa visión idílica es más propia de la novela, la poesía o el teatro que de la historia".
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