El ‘plan B’ contra la sequía en Cundinamarca: la CAR blindará las zonas de recarga de agua que abastecen a Bogotá y 29 municipios
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) evaluará los acuíferos de la Sabana de Bogotá y delimitará las zonas donde se recargan en forma natural para protegerlas de excavaciones y otras intervenciones.
El plan busca reforzar las reservas de agua subterránea ante eventuales periodos de sequía que podrían afectar a la capital y 29 municipios de Cundinamarca.
La CAR analizará la disponibilidad, la calidad, la demanda, el almacenamiento, la recarga y la descarga de las aguas subterráneas.
La entidad también identificará presiones, riesgos y posibles fuentes de contaminación que puedan afectar los sistemas acuíferos de la región.
El estudio permitirá ubicar los puntos donde los acuíferos reciben agua de manera natural.
Según la información suministrada, esos sectores serán declarados áreas de conservación absoluta, por lo que no se permitirá ninguna actividad de excavación.
El plan de la CAR busca conocer y proteger las reservas de agua subterránea que abastecen a la Sabana de Bogotá antes de una eventual sequía.
La entidad delimitará las áreas de recarga natural de los acuíferos y definirá medidas para evitar su deterioro, con el fin de respaldar el suministro de agua en Bogotá y 29 municipios.
El director general de la CAR, Alfred Ballesteros, señaló que “el agua subterránea es un componente estratégico de la seguridad hídrica de la Sabana de Bogotá”.
Añadió que el documento servirá para identificar las principales presiones sobre los acuíferos y establecer medidas de protección y uso sostenible.
La iniciativa se desarrolla bajo las directrices del Decreto 0545 del 29 de mayo de 2026.
Esa norma reconoció a la Sabana de Bogotá como un área de interés ecológico nacional y fijó orientaciones para el ordenamiento ambiental y la gestión integral del agua en las cuencas alta y media del río Bogotá.
Información técnica y participación de las comunidades La formulación del Pmaa tendrá varias etapas.
La primera, denominada fase de aprestamiento, permitió recopilar, revisar y organizar información sobre geología , concesiones de agua, aprovechamientos, calidad del recurso, recarga, descarga, vulnerabilidad y focos potenciales de contaminación.
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