Caleta Tortel, el increíble pueblo de la Patagonia chilena donde no hay calles ni autos y está conectado por pasarelas de madera
En plena Patagonia chilena , entre bosques, fiordos y montañas, existe un pequeño pueblo donde no hay calles tradicionales ni autos circulando entre las casas. En su lugar, kilómetros de pasarelas de madera conectan viviendas, miradores, muelles y rincones frente al agua , creando uno de los paisajes urbanos más singulares de la Carretera Austral.
Se trata de Caleta Tortel , una localidad de la Región de Aysén ubicada cerca de la desembocadura del río Baker. Su particular geografía obligó a sus habitantes a encontrar una manera diferente de desplazarse y terminó convirtiéndose, con el paso de los años, en la principal identidad del pueblo y uno de sus mayores atractivos turísticos .
Llegar hasta allí implica internarse en uno de los sectores más impactantes de la Patagonia. Y una vez en destino, la propuesta cambia por completo: hay que dejar el vehículo y descubrir Tortel a pie .
La imagen característica del pueblo está formada por sus pasarelas, escaleras, puentes y plataformas de madera , que se extienden siguiendo la costa y sorteando desniveles, rocas y sectores de vegetación.
Según el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile , la localidad posee alrededor de seis kilómetros de pasarelas , aunque organismos turísticos actuales hablan de una red que alcanza aproximadamente los siete kilómetros.
Históricamente fueron construidas con ciprés de las Guaitecas , una madera resistente a la humedad y estrechamente vinculada con la historia productiva de esta zona de la Patagonia.
Para el visitante, estas estructuras funcionan como las calles del pueblo. El recorrido obliga a subir y bajar escaleras, atravesar pequeños puentes y avanzar entre casas de madera mientras aparecen vistas hacia el agua, las montañas y los bosques australes .
Una de las mejores formas de conocer el pueblo es simplemente recorrer sus pasarelas sin apuro . A lo largo del camino aparecen miradores naturales, muelles, pequeñas plazas y construcciones tradicionales.
Entre los sectores más representativos se encuentra la Plaza San Francisco , uno de los puntos de encuentro de la localidad, además de distintos miradores desde donde se puede observar la ensenada.
El paisaje cambia permanentemente con el clima. La lluvia, la neblina y las nubes bajas forman parte habitual de la postal y potencian el aspecto remoto del lugar.
También es posible realizar excursiones por los alrededores , navegar por los canales patagónicos y conocer sitios vinculados con la historia de los primeros pobladores de la región.
Más allá de su atractivo turístico, Caleta Tortel tiene una particularidad arquitectónica que explica buena parte de su encanto.
Las viviendas tradicionales son generalmente pequeñas construcciones de madera, con volúmenes simples y techos inclinados , diseñadas para responder al clima lluvioso de la zona.
En vez de imponer una cuadrícula de calles sobre un terreno difícil, el pueblo fue creciendo siguiendo la topografía. Las casas se instalaron donde el paisaje lo permitía y las pasarelas terminaron conectando los distintos sectores .
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