River, como ya le pasó en otros momentos culminantes del año, sigue sin dar el estirón
Nada nuevo para River en este año, y eso no es bueno ni positivo para su imagen y aspiraciones.
Era un partido de suma importancia, de esos que pueden marcar una tendencia o significar un quiebre.
Y como le ocurrió en otros momentos culminantes de la temporada (final del Apertura, Copa Argentina, Copa Sudamericana), se empantanó, no supo resolver un desafío que mide la estatura de un equipo.
Y este River pasó por Junín sin pegar un estirón, apenas si crece.
Eso explica que todavía sigue sin entrar entre los ocho clasificados de su zona para los play-off, que los puestos de Copa Libertadores los mira a una preocupante distancia y que la pretensión de pelear por el título de la Tabla Anual haya quedado archivada después del 1-1 con Sarmiento .
Más allá de los refuerzos de tres cuartos de campo hacia arriba (Andrada, Almada, Correa, luego el ingreso de Lucas Beltrán), por segundo encuentro consecutivo el único gol lo marcó un lateral.
Marcos Acuña, de flojo desempeño este miércoles, había marcado ante Estudiantes de Río Cuarto, y ahora fue Gonzalo Montiel el que adivinó una grieta en la defensa de Sarmiento para filtrarse y recibir la precisa asistencia de Almada; el defensor definió entre las piernas de Ayala y festejó con el gesto de que le sobra testosterona , atributo que vino a cubrir el déficit de inteligencia e ideas claras que viene mostrando el equipo.
Las posibilidades de River seguirán muy condicionadas si se extiende su incapacidad y falta de resolución para revertir una desventaja.
Abajo en el marcador desde los 14 minutos del primer tiempo, sus recursos solo le dieron para un empate y estirar a 30 partidos y casi dos años (6 de noviembre de 2024) la racha sin dar vuelta una derrota parcial (de un 0-2 a un 3-2 contra Instituto en Córdoba).
Desde que eligió el equipo para su debut, Ponzio interviene poco y nada en la formación inicial, salvo algún cambio obligado por una lesión, como ocurrió con el desgarro de Almada, que este miércoles recuperó la titularidad.
Puede tomarse como un síntoma de seguridad y confianza en una alineación, pero también como una señal de inmovilismo a la hora de hacer ajustes y correcciones en un entrenador sin experiencia, que de la noche a la mañana se vio en una función para la que ni siquiera se había postulado.
Por eso a este River se le nota poco la mano de un director técnico que lo haga evolucionar o lo enriquezca con variantes.
"EL ÁRBITRO ESTUVO BUSCANDO MUCHO LA MANO" Montiel habló luego del empate entre River vs.
Sarmiento y de su gol anulado.
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