El experimento que demuestra cómo la libertad de movimiento transforma la mente de las aves en cautiverio
Garantizar la salud de un ave en cautiverio exige ir mucho más allá de la mera supervivencia física, pues la posibilidad de desplegar el vuelo libre incide directamente en su bienestar emocional y modifica de manera sustancial su actitud frente a situaciones de incertidumbre.
Durante décadas, los criterios para evaluar el cuidado de los animales alojados en recintos cerrados se limitaban al modelo clásico de las cinco libertades , enfocado en prevenir el hambre, la sed, las enfermedades, la incomodidad y el miedo.
Sin embargo, la ciencia etológica contemporánea plantea un cambio de paradigma crucial: ya no basta con evitar las vivencias negativas, sino que resulta indispensable garantizar oportunidades reales para que las especies experimenten estados afectivos positivos y expresen las conductas propias de su evolución.
Para poner a prueba esta hipótesis en el plano de las aves, un equipo de investigación de la Universidad de Utrecht llevó a cabo un exhaustivo trabajo de campo en el parque de aves Vogelpark Avifauna, ubicado en los Países Bajos .
Los resultados de la investigación, publicados en la prestigiosa revista científica internacional Behaviour , aportan evidencia empírica sobre cómo la libertad de elección espacial transforma la mente de estos animales.
El valor del vuelo voluntario El estudio se centró en un grupo de 17 ejemplares de galahs ( Eolophus roseicapilla ), una especie de cacatúa originaria de Australia que en estado silvestre recorre diariamente grandes distancias en busca de semillas y agua.
En el parque holandés, los investigadores diseñaron un protocolo experimental que permitió a los ejemplares elegir si querían salir a volar en recintos abiertos durante lapsos controlados de 20 minutos o si preferían permanecer dentro de sus áreas habituales .
Un aspecto determinante del experimento radica en que las aves no recibieron ningún tipo de alimento extra, premio o castigo por salir a volar.
A pesar de la ausencia de incentivos externos, los animales optaron por participar activamente en casi la totalidad de las oportunidades brindadas.
Para los especialistas, esta preferencia constante y sostenida en el tiempo demuestra que volar posee una motivación intrínseca para la especie, constituyendo una necesidad biológica en sí misma y no un simple medio para obtener comida.
Midiendo el optimismo en el reino animal Evaluar las emociones en los animales plantea un reto metodológico importante, dado que los sujetos de estudio no pueden describir sus vivencias de manera verbal.
Por esta razón, el equipo dirigido por el biólogo conductual Jorg Massen combinó observaciones de comportamiento con una prueba psicológica altamente especializada denominada ensayo de sesgo cognitivo .
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