El polémico fallo que le robó la noche al argentino “Bebu” Verón ante Yoenli Hernández en Las Vegas: “Acá está pasando algo”
.container-video { position: relative; width: 100%; overflow: hidden; padding-top: 56.25%; } .responsive-iframe-video { position: absolute; top: 0; left: 0; bottom: 0; right: 0; width: 100%; height: 100%; border: none; } Las tarjetas de Eric Cheek (99-91) y David Sutherland (98-92) convirtieron una pelea pareja en una victoria cómoda sobre el papel para el cubano Yoenli “El Diablo” Hernández , este sábado en el T-Mobile Arena de Las Vegas.
El abucheo del público tras la lectura del fallo oficial fue la respuesta más elocuente a lo que muchos vieron como un resultado que no reflejó lo ocurrido en el ring.
El tercer juez, Steve Weisfeld , sí marcó un empate en 95 puntos para cada peleador, una tarjeta que, según coincidieron varios analistas y el equipo de transmisión de ESPN KNOCK OUT , se aproximó bastante más a la realidad del combate.
La diferencia entre las tres tarjetas —ocho y cuatro puntos de ventaja para Hernández en las otras dos— fue el centro de la controversia que dominó el análisis posterior a la pelea.
Verón, de 27 años y oriundo de José León Suárez , aceptó un desafío que pocos habrían tomado : subir de la categoría superwélter (69,850 kg) a los medianos (72,574 kg / 160 libras) para enfrentar al primer clasificado de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en esa división, un atleta que además llegó con una diferencia física notable.
Según señaló el propio boxeador en diálogo con Infobae, Hernández se “infló” de una manera llamativa tras el pesaje y subió al ring con un peso estimado cercano a los 80 kg.
“No me sorprendió porque lo esperábamos”, reconoció el Bebu.
El plan de Verón resultó claro desde el primer round: moverse, trabajar con la izquierda adelantada, pelear en corto y evitar que el cubano —favorito 14 a 1 en las apuestas y con un 90% de nocauts en su récord— desarrollara su golpeo de poder.
La táctica funcionó.
Hernández, campeón olímpico en París 2024 , no logró resolver el acertijo que le planteó el argentino y no pudo concretar el nocaut que había prometido antes del octavo asalto.
El momento más claro de la noche para Verón llegó en el quinto round —otras fuentes lo ubican en el sexto—, cuando un gancho de izquierda hizo retroceder y trastabillar a Hernández.
El T-Mobile Arena reaccionó.
El cubano reajustó y recuperó el control, pero la imagen quedó grabada: el argentino clasificado séptimo en el ranking mediano junior del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) había llevado al invicto al límite.
La tarjeta de Fernando Barbosa, el analista de ESPN KNOCK OUT, cerró en 95-95 , igual que la de Weisfeld.
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