Por qué las células inmunitarias apagan uno de los cromosomas X y qué patologías surgen cuando falla
Cada célula femenina lleva en su interior un secreto bien guardado: uno de sus dos cromosomas X está permanentemente silenciado .
No falta ni está dañado; fue apagado desde las primeras etapas del desarrollo para evitar una sobredosis genética , en un proceso llamado inactivación del cromosoma X , o XCI.
Ese mecanismo opera en silencio durante toda la vida y es tan vital que, cuando falla, las consecuencias pueden ser graves.
Investigadores de la Universidad de Pensilvania revelaron en abril de 2026 cómo funciona ese fenómeno en un tipo específico de célula inmunitaria y qué enfermedades se desencadenan cuando el sistema se deteriora.
El mecanismo central de ese silenciamiento depende del ARN Xist , una molécula de ácido ribonucleico —el mensajero que traduce las instrucciones del ADN— que recubre el cromosoma inactivo y recluta señales químicas que lo mantienen compactado y mudo.
Al estudiar el lupus eritematoso sistémico , una enfermedad autoinmune que afecta con frecuencia desproporcionada a las mujeres, los investigadores encontraron las pistas sobre qué ocurre cuando ese mecanismo se deteriora.
Un par de estudios publicados en la revista Cell Reports , por el equipo de Montserrat Anguera , profesora asociada del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania, revelan que las células B —glóbulos blancos que cumplen un rol central en la respuesta inmunitaria— regulan la XCI por vías distintas a las del resto del organismo.
Los trabajos combinaron tres tipos de evidencia: experimentos en células B en laboratorio, modelos animales y datos de pacientes femeninas con lupus.
Un candado sin guardia de seguridad Las células B presentan una particularidad que las distingue del resto: en su estado naïve —término con el que la inmunología designa a las células que aún no han entrado en contacto con agente extraño alguno—, el cromosoma X inactivo carece de algunas de las marcas moleculares que habitualmente señalan el silenciamiento.
El ARN Xist , que en la mayoría de las células patrulla activamente el cromosoma para mantenerlo apagado, no se detecta de forma visible sobre el cromosoma inactivo en esas células B en reposo.
Anguera describe ese estado con una analogía que aparece en el comunicado de prensa de la Universidad de Pensilvania: el cromosoma X inactivo es como un edificio clausurado por un guardia de seguridad, el ARN Xist.
Aun cuando ese guardia no esté recorriendo el lugar, el acceso permanece restringido porque ciertos “candados” químicos siguen en su lugar.
El primer estudio identificó con precisión cuáles son esas marcas de respaldo.
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