Créditos y costo de vida se encarecerían en Colombia ante el desajuste de dinero que le dejó Gustavo Petro al país: “Es dispararnos en el pie”
El déficit fiscal de Colombia cerraría 2026 en 7,2% y subiría a 9,4% en 2027, según las proyecciones del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), en un contexto en que la regla fiscal (norma que establece que el límite de deuda es igual a 71% del Producto Interno Bruto (PIB) y el ancla de deuda es igual a 55% del PIB), permanecerá suspendida hasta ese año.
El deterioro de las cuentas públicas puede presionar la inflación, encarecer el crédito y afectar el empleo.
Dicho descuadre aumenta por el gasto que dejó la pandemia, decisiones de recaudo con efectos transitorios y previsiones oficiales de ingresos que expertos consideran demasiado optimistas, además de la falta de disciplina asociada a la polarización política.
Para los ciudadanos, según el profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes David Pérez-Reyna, el resultado puede traducirse en precios más altos, préstamos costosos y menor capacidad de contratación.
Precisamente, el Carf calcula que el déficit llegará al 7,2% en 2026 y al 9,4% al año siguiente, después de que Colombia incumpliera la regla fiscal en 2025.
Un déficit surge cuando los gastos estatales exceden los ingresos durante un período; financiarlo con deuda pública es habitual, pero el riesgo crece si su peso frente al producto interno bruto aumenta de forma pronunciada.
Antes de la pandemia de covid-19, el déficit colombiano equivalía al 2,5% del producto interno bruto (PIB) en 2019.
Durante la emergencia sanitaria alcanzó 7,8%, bajó a 4,2% en 2023 y ahora se encamina a superar aquellos niveles, según las estimaciones del Carf.
Cómo el déficit fiscal puede afectar a los hogares Pérez-Reyna, durante el IX Congreso de Economía Colombiana de la Universidad de los Andes, afirmó que “el Estado tiene una dimensión suficiente para incidir en el costo de vida cuando gasta por encima de sus ingresos”.
Según él, ese desequilibrio puede mantener la inflación por encima de las metas del Banco de la República, con efectos sobre los precios que pagan los hogares.
La situación fiscal también influye en el costo de los préstamos.
Dijo el experto que como la deuda pública suele ser la referencia más segura del mercado, un aumento de la tasa que debe pagar el Estado puede elevar las condiciones de financiamiento para empresas y familias, incluidos los créditos hipotecarios.
El académico rechazó la idea de que el Banco de la República modifica sus tasas para favorecer o perjudicar a los gobiernos.
Según el economista, “la autoridad monetaria responde a las condiciones de la economía, y no a una decisión aislada de carácter político”.
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