El avance urbano sobre las chacras: el desafío de planificar el crecimiento en el Alto Valle
¿Qué sucede cuando las ciudades comienzan a avanzar sobre el territorio productivo que históricamente las hicieron posibles, transformando chacras, sistemas de riego y áreas rurales en nuevos espacios urbanos en el norte de la Patagonia ?
Cada año, cuando vuelve a correr el agua por los canales del Alto Valle , se hace visible una condición que muchas veces queda oculta detrás del crecimiento de las ciudades: Río Negro no es solamente un territorio urbano . El 18 de agosto comenzó una nueva temporada de riego con la apertura de las compuertas del Dique Ballester. El agua volvió a recorrer los 130 kilómetros del Canal Principal, un sistema que actualmente abastece aproximadamente 50.000 hectáreas de la región.
El agua permite entonces recordar que la ciudad que habitamos fue construida sobre un territorio productivo . Los canales, las chacras, las cortinas de álamos, los caminos rurales y las rutas no son elementos aislados: forman parte de una estructura territorial que durante más de un siglo organizó la ocupación del Alto Valle . Sin embargo, esa estructura comienza a tensionarse frente a un crecimiento urbano que avanza sobre sus propios bordes.
El problema no es solamente que la ciudad crezca. El problema aparece cuando no sabemos dónde, cómo y sobre qué territorio debe hacerlo.
Las interfases entre áreas urbanas y productivas se multiplican. Una chacra puede convivir con un loteo residencial, una ruta puede transformarse simultáneamente en corredor productivo, comercial y logístico, y un área rural puede quedar atrapada entre urbanizaciones y nuevos emprendimientos industriales.
Lo que antes podía leerse como un límite relativamente claro comienza a convertirse en un territorio híbrido, con conflictos de usos, infraestructura insuficiente y decisiones fragmentadas.
El fenómeno puede observarse en distintos puntos del Alto Valle. En General Roca , por ejemplo, el corredor Viterbori pasó de ser predominantemente una zona de chacras a consolidarse como un importante sector residencial.
Según datos municipales, entre 2010 y 2022 la superficie urbanizada pasó de 141 a 256 hectáreas , un incremento del 81,56 %. Actualmente concentra 25 barrios, 1.963 parcelas y 1.073 viviendas .
Pero la presión sobre el territorio productivo no proviene únicamente de la expansión residencial. También aparecen nuevas demandas vinculadas con la actividad industrial, logística y energética.
En Cipolletti , la expansión asociada a Vaca Muerta impulsó la habilitación de nuevos parques industriales privados sobre las rutas 151 y 65, mientras el parque industrial existente busca ampliar su capacidad.
En Cinco Saltos , la estrategia incorpora también nuevos espacios industriales vinculados con los corredores hacia Vaca Muerta.
Son procesos diferentes, pero forman parte de una misma transformación: el avance de nuevos usos sobre territorios que históricamente tuvieron una función productiva.
Así, el borde deja de ser solamente el lugar donde termina la ciudad. Se convierte en el espacio donde se encuentran —y muchas veces chocan— diferentes modelos de ocupación territorial .
En este proceso aparece además una cuestión económica que no puede ignorarse.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.rionegro.com.ar — el contenido pertenece a Diario Río Negro.