El E10 avanza en Centroamérica mientras Honduras enfrenta el alza del diésel y su dependencia del petróleo
Cada semana, los hondureños vuelven a mirar las nuevas estructuras de precios de los combustibles para saber cuánto tendrán que pagar en las estaciones de servicio.
La situación se ha vuelto especialmente sensible en el caso del diésel, uno de los carburantes con mayor impacto sobre el transporte de carga, el transporte público y buena parte de las actividades productivas.
A partir de este lunes 24 de agosto, el galón de diésel cuesta L141,28 en Tegucigalpa .
En dos semanas, el alza acumulada alcanza L7,03 por galón un promedio de 5 dólares.
En ese contexto, Guatemala comenzó a implementar la gasolina E10, una mezcla de 90% de gasolina y 10% de etanol, una referencia que reabre el debate sobre si Honduras puede reducir parte de sus importaciones de combustibles.
En medio de ese escenario, Guatemala acaba de dar un paso que puede convertirse en referencia para Honduras.
Desde el 22 de agosto comenzó la implementación de la gasolina E10, compuesta por 90% de gasolina y 10% de etanol , inicialmente en la gasolina regular.
El combustible es utilizado por alrededor del 54% de los vehículos guatemaltecos, unos tres millones de usuarios .
Honduras y su aplicación Desde 2007 existe en Honduras una legislación destinada a promover la producción y el consumo de biocombustibles, con disposiciones relacionadas con su producción, mezcla, distribución y comercialización.
El marco legal también plantea objetivos vinculados con el desarrollo rural, la generación de empleo, la reducción de la contaminación y la disminución del uso de divisas destinadas a la importación de derivados del petróleo.
Para Sarahí Silva, directora de la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (ADHIPPE), la discusión no debe reducirse a decidir un porcentaje de mezcla, sino a comprobar si Honduras tiene las condiciones técnicas y productivas para implementarlo.
“No es que nos opongamos, pero sí es importante ver la parte técnica de implementación y que realmente pueda funcionar” , señaló Silva a Infobae.
La representante del sector explicó que una eventual mezcla podría ubicarse entre el 5% y el 10% , tomando como referencia los procesos que ya se desarrollan en otros países de la región.
“Es un porcentaje que puede ser de cinco a un 10%.
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