Qué es el sedentarismo cognitivo y por qué está creciendo cada vez más de la mano de la IA
Las amenazas apocalípticas en torno a la IA no dejan de aparecer: desde Evan Hubinger, investigador de Anthropic, que hace pocos días aseguró que la inteligencia artificial podría exterminar al 10% de la humanidad en la próxima década, hasta Geoffrey Hinton, un exempleado de Google que aseguró que se fue de la empresa “ para poder hablar de los peligros de la IA sin considerar cómo afecta esto a Google ”.
Y mientras crecen las proyecciones en torno al futuro de la humanidad, algunos especialistas creen que la amenaza ya tangible es mucho menos espectacular, pero más urgente: la pérdida del pensamiento .
“La principal barrera es el entendimiento”.
Una herramienta con IA busca simplificar el día a día de las Pymes “Si delegás el criterio en la inteligencia artificial, caés en el sedentarismo cognitivo”, aseguró Belén Ortega, empresaria y especialista en IA, autora del libro Human/IA.
La IA tiene alma y es el ser humano .
Ortega señaló que se habla mucho de que la clase media seguirá desapareciendo, “ el tema es que vamos a tener una clase alta y baja, no solamente económica, sino también intelectual ”, advirtió la especialista y agregó: “Así como el sedentarismo físico aparece cuando dejamos de mover el cuerpo, podemos pensar en un sedentarismo cognitivo cuando dejamos de ejercitar el pensamiento, la memoria, la creatividad, la capacidad de resolver problemas o incluso de formular nuestras propias ideas, porque una IA puede hacerlo por nosotros”.
Se trata de un fenómeno que ha sido mencionado anteriormente; ya en 2024, la Universidad de Toronto encontró que el uso de grandes modelos lingüísticos y sistemas de IA generativa reducen la capacidad de los humanos para pensar creativamente, lo que resulta en ideas más homogéneas y convencionales, y menos propuestas innovadoras.
En ese entonces, los investigadores aseguraban que, si bien estas tecnologías pueden mejorar el rendimiento a corto plazo, también pueden reducir la capacidad de los humanos para pensar de forma independiente y creativa con el tiempo .
Para evitar esta brecha, Ortega recomienda a las personas analizar las tareas que tienen por delante preguntándose, en primer lugar, si se trata de algo repetitivo y operativo; en ese caso, anima a utilizar inteligencia artificial para resolverlo.
Ahora bien, cuando se trata de algo que requiere emoción, pensamiento estratégico y crítico o que también depende de una relación humana, anima a usar la IA para ayudar en el proceso, pedirle puntos de vista, pero asegura que la decisión debe estar en la persona.
“El timón de la vida lo tiene uno mismo.
No podemos delegarle el mando a la inteligencia artificial, porque hace desastres, nos choca el barco”, explicó Ortega, quien recientemente presentó su libro en Paseo La Plaza.
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