Espí pide paso
Madrid, 17 ago (EFE).- Carlos Espí ha llamado a la puerta del once del Real Madrid durante la pretemporada y lo ha hecho como mejor saben hacerlo los delanteros: con goles. Ha marcado dos en 150 minutos, uno frente al Ferencváros y otro este domingo ante el Schalke. Sale a un tanto cada 75 minutos, siempre partiendo desde el banquillo, territorio habitual de quien llega a un equipo en el que otros tienen ganado el nombre y el sitio.
Espí entra, busca el área, remata y marca. No necesita adornar demasiado la faena. Ha sido el único futbolista del Real Madrid capaz de celebrar más de un gol este verano y ha acabado la preparación como máximo artillero del equipo.
El problema para él es que en el Real Madrid nunca basta con hacerlo bien. Delante están los nombres, las jerarquías y las inversiones. Vinícius Júnior, Kylian Mbappé y Yan Diomande apuntan a completar esta temporada un ataque construido para intimidar. Tres futbolistas llamados a encabezar el intento del conjunto blanco de recuperar los grandes títulos después de dos campañas sin ganar la Liga, la Copa del Rey ni la Liga de Campeones.
Pero el fútbol tiene sus propios plazos y ahora mismo Espí lleva ventaja en uno de ellos: las piernas. El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá retrasó la incorporación de Mbappé, Vinícius y Diomande. Sólo el brasileño supera los 203 minutos del delantero valenciano, con 150. Mbappé apenas suma 45 y Diomande, 29.
Y la Liga ya está ahí. En cinco días, el Real Madrid visitará al Espanyol en el RCDE Stadium. Jose Mourinho llegará al estreno con algunas de sus mejores piezas todavía faltas de rodaje. Eso sí, Mbappé necesitó muy poco para demostrar ante el Schalke que conserva el gol. En sus primeros 45 minutos del verano marcó, corrió y dejó la impresión de que las vacaciones no le habían sentado mal. Diomande, en cambio, aún debe conocer la casa y hacerse a sus nuevos compañeros.
En ese pequeño desajuste encuentra Espí su oportunidad. Mourinho podría utilizarlo como delantero centro y desplazar a Mbappé hacia un costado, aunque la pretemporada ha dejado otra pista: en los cuatro amistosos oficiales, ante la Fiorentina, el Ferencváros, el Deportivo y el Schalke, el exjugador del Levante comenzó como suplente.
Quizá sea ese su primer cometido. El de salir cuando los defensas ya están cansados, el partido se atasca y el área reclama un delantero de verdad. Desde la marcha de Joselu, el Real Madrid echaba de menos un atacante de esa naturaleza: alto, incómodo, dispuesto a pelear cada centro y con gusto por vivir cerca de la portería. No todos los delanteros tienen que bajar a organizar el juego. Algunos están para terminarlo.
El Real Madrid pagó por Espí 25 millones de euros, una cantidad que no permite considerarlo un simple acompañante. Tiene 21 años, tiempo para aprender y una competencia formidable por delante, pero ha encontrado la manera más rápida de hacerse visible.
Llega al comienzo de la temporada con más rodaje que varias de las estrellas llamadas a cerrarle el camino y con dos goles que respaldan su candidatura. Todo indica que volverá a sentarse en el banquillo en Barcelona.
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