“Aquí se rompen huesos y quedan inválidos”: la historia de El Vikingo, luchador salvadoreño que conquistó el cuadrilátero internacional
La historia de Salvador Pérez Avedaño , conocido como El Vikingo , sintetiza la trayectoria de uno de los luchadores más influyentes de El Salvador y Centroamérica .
Su carrera abarca desde los primeros días de la televisión en blanco y negro hasta su consagración en escenarios internacionales.
Nacido en 1944 en El Salvador , Salvador inició su acercamiento a la lucha libre observando combates a través de vitrinas, donde comerciantes colocaban televisores para que el público, que no contaba con uno propio, pudiera disfrutar el espectáculo los sábados por la noche.
A los quince años, la pasión por este deporte se consolidó cuando postuló y fue aceptado, junto a otros 199 jóvenes, en un programa de becas para aprender lucha libre.
Según relató en una entrevista con El Vocero de Puerto Rico , solo dos de los doscientos aspirantes lograron completar el año de intenso entrenamiento, entre ellos El Vikingo .
El proceso de formación resultó arduo y riguroso.
Los entrenadores advirtieron a los jóvenes sobre los riesgos de la disciplina: “ Aquí se rompen huesos, hay muertes, hay fracturas, hay... quedan inválidos ”.
Los exámenes consistían en enfrentamientos contra cinco luchadores y solo quienes superaban la mayoría de los combates permanecían en el grupo.
El Vikingo debutó como profesional a los 17 años , iniciando así un camino que lo llevaría a recorrer múltiples países.
El salto internacional de El Vikingo y su consolidación en la lucha libre En 1970, Pérez Avedaño fue contratado en Guatemala , donde su desempeño lo hizo merecedor de una estadía de un año.
Posteriormente, su carrera continuó en Santo Domingo , con la Empresa Dominicana de Espectáculos , y después en Panamá , Colombia , Costa Rica , Nicaragua , y finalmente regresó a El Salvador .
El luchador relató a l citado medio que, tras su regreso a su país, recibió una invitación para volver a Santo Domingo, lo que marcó el inicio de una nueva etapa internacional.
En 1973, durante un evento aniversario en República Dominicana, El Vikingo fue observado por figuras claves como Carlitos Colón y Víctor Llovica .
El reconocimiento de su trabajo le abrió las puertas a Puerto Rico , donde luchó en el Coliseo Roberto Clemente junto a José Miguel Pérez padre .
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