La generación que no puede permitirse ser madre ni padre: tener un hijo antes de los 30 dispara hasta diez veces más el riesgo de pobreza severa
Un hogar joven con hijos en España tiene entre seis y diez veces más probabilidad de sufrir privación material severa que uno de mediana edad en idéntica situación económica .
Así lo documenta un análisis publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) que examina la evolución de la pobreza en el país entre 2008 y 2025 a partir de los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El estudio revela que la penalización económica asociada a la crianza se concentra de forma especialmente intensa en los hogares cuya persona de referencia tiene menos de 30 años.
La investigación mide esta penalización a través de la carencia material y social severa (CMSS), un indicador que identifica a los hogares incapaces de acceder a al menos siete de trece bienes y condiciones de vida considerados básicos.
En la especificación más completa del modelo, que controla simultáneamente por renta equivalente, empleo y características sociodemográficas, los hogares jóvenes con hijos presentan una probabilidad de carencia 7,26 puntos porcentuales superior a la de los hogares sin hijos de la misma edad.
En los hogares con persona de referencia de entre 30 y 44 años, esa diferencia cae a 0,71 puntos; en los mayores de 45, a 1,16 puntos.
Lo que hace especialmente relevante este resultado es su resistencia a los controles estadísticos.
La mayor vulnerabilidad de los hogares jóvenes con hijos no desaparece al comparar familias con los mismos ingresos ni con la misma situación laboral.
Dado que la carencia material severa afecta en torno al 8-9% de los hogares en España, un aumento de 7,26 puntos porcentuales representa un incremento relativo de entre el 80% y el 90% sobre la media, lo que sitúa a estos hogares en una posición de fragilidad muy alejada del resto de la población con hijos.
Menos dinero ahorrado y dificultades en el acceso a la vivienda El informe de Fedea apunta a varias razones para explicar este patrón.
Los hogares jóvenes afrontan la crianza con menor ahorro acumulado , trayectorias laborales menos consolidadas y mayor inestabilidad residencial .
Los costes asociados a la llegada de un hijo en las primeras etapas del ciclo vital (cuidados, equipamiento, vivienda adecuada, gastos recurrentes) resultan especialmente difíciles de absorber cuando los recursos líquidos son todavía limitados.
La situación se agrava de forma notable en los hogares monoparentales.
Con una tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) del 50,3% y una pobreza monetaria del 41,2%, estos hogares concentran los peores indicadores de vulnerabilidad del conjunto del análisis.
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