Infidelidad financiera: cuando esconder deudas, cuentas bancarias o una parte del salario puede romper la pareja
Hablar de dinero no suele figurar entre las conversaciones más románticas de una pareja.
Sin embargo, la forma en que cada miembro administra sus ingresos, sus ahorros y sus gastos puede decir mucho sobre la relación.
Tener cuentas secretas, mentir sobre el sueldo , realizar compras importantes sin consultar u ocultar deudas son algunas de las conductas que se engloban bajo un concepto relativamente reciente: la infidelidad financiera .
Aunque el término se haya popularizado en los últimos años, el comportamiento no es nuevo.
Un estudio publicado en 2018 en el Journal of Financial Therapy , realizado sobre una muestra de 414 personas, reveló que el 27% reconocía ocultar a su pareja determinados aspectos de sus finanzas y que el 53% había tenido conductas que podían asociarse con la infidelidad financiera.
La investigación también encontró una relación entre esconder información económica y una mayor insatisfacción sentimental y vital.
Elisabet Ruiz-Dotras , profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), considera que la infidelidad financiera puede provenir de la parte de los ingresos o del patrimonio.
Pone el ejemplo de una persona extranjera que tiene inmuebles alquilados en otro país y no lo dice a su pareja con el objetivo de que, si un día se separan, no le reclame una parte.
Otros casos muy comunes, a juicio de la experta, son “ ocultar las partes variables del salario para no tener que compartir esos ingresos extras o esconder los gastos ”.
Además, “algunas personas con comportamientos impulsivos —podría pasar en caso de adicción— pueden esconder que han pedido créditos y tienen deudas acumuladas”, añade.
A juicio del psicólogo Alejandro García Alamán , profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y terapeuta de pareja, la raíz del problema suele encontrarse en otro lugar.
“Los motivos suelen estar más relacionados con cuestiones emocionales que con aspectos económicos, como necesidad de autonomía e independencia, desconfianza, miedo al conflicto, inseguridad, dinámicas de control o poder”.
A ello se suman los modelos familiares aprendidos: personas que han crecido en hogares donde nunca se hablaba de dinero o donde se asumía que cada miembro debía mantener sus finanzas completamente separadas.
Cuando el dinero se convierte en un mecanismo de control El dinero no solo sirve para pagar una vivienda, hacer la compra o planificar unas vacaciones.
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