Robbie Williams confesó el más fuerte de sus complejos: “Estoy contemplando la posibilidad de usar una prótesis”
Robbie Williams construyó una carrera de tres décadas sobre una fórmula que parecía infalible: desparpajo, autoironía y una conexión casi física con el público que lo llenó de estadios primero con Take That y después como solista.
Pero detrás de esa desfachatez hay un hombre que en las últimas semanas eligió hablar, con una franqueza poco habitual para una estrella de su magnitud.
Primero, reveló los diagnósticos que recibió en el último tiempo, pero este jueves, invitado al podcast de Steve Bracknall, fue más allá: habló sin vueltas de su pérdida de cabello y de la ansiedad que le genera sostener una imagen pública que —según él mismo reconoce— tiene reglas no escritas.
“Estoy perdiendo el pelo, esto es todo polvo y andamiaje ahora”, le dijo a Bracknall, en referencia a los polvos capilares que usa para disimular las zonas sin cabello.
El anfitrión, sorprendido por la sinceridad del músico, le preguntó directamente qué era lo que más le preocupaba.
Williams no esquivó la respuesta: “Soy una estrella del pop, a eso me dedico y se supone que uno debe tener cierto aspecto y cierto peinado”.
La charla derivó en una confesión que sorprendió incluso al conductor: Williams admitió que evalúa dar el paso hacia un sistema capilar, la prótesis parcial que se usa para cubrir el cabello ralo o las zonas de calvicie más avanzada.
“Sí, porque llevo polvos, por eso se ve bien, pero se está cayendo.
Y estoy pensando en ponerme una de esas prótesis capilares. ¿Las has visto?”, le preguntó a Bracknall, en un tono que combinaba la broma con una preocupación genuina.
La charla sobre su pelo llegó apenas semanas después de otra revelación mucho más profunda.
En una sesión de preguntas y respuestas organizada para el lanzamiento de la colección otoño/invierno de Hopeium, su marca de ropa, Williams contó que le habían diagnosticado, además del TDAH que ya había hecho público en otras oportunidades, un trastorno del espectro autista.
Lejos de vivirlo como un peso adicional, el cantante lo describió casi como un alivio retroactivo: “Tengo TDAH y acabo de descubrir que también tengo un poco de autismo, lo cual realmente me encanta porque explica muchísimas cosas”.
El diagnóstico, dijo, funciona ahora como una especie de llave maestra para entender comportamientos que arrastra desde siempre: “Ahora es mi salvoconducto, y por todas las cosas raras que hago, simplemente digo: ‘Lo siento, soy autista’”.
Williams también describió: “Con el TDAH podés concentrarte al 1000% en algo, pero con absolutamente todo lo demás, simplemente no podés.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Espectáculos.