Hoteles del Caribe mexicano invierten hasta 30 millones de dólares al año contra sargazo
Cancún (México), 17 sep (EFE).- La hotelería del Caribe mexicano invierte entre 20 y 30 millones de dólares al año para contener el sargazo y evitar la pérdida de arena durante su limpieza, mediante barreras, embarcaciones y sistemas de cribado que permiten separar la macroalga y devolver la arena a las playas.
De acuerdo con datos del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, la inversión incluye personal, maquinaria, embarcaciones, barreras, buzos especializados e investigación para enfrentar el arribo masivo de sargazo, que este año está cerca de alcanzar las 128.000 toneladas recolectadas en Quintana Roo.
Cifras de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente estatal establecen que el municipio más afectado es Playa del Carmen, con 42.942 toneladas de sargazo, seguido de Benito Juárez, donde se encuentra Cancún, con 30.454 toneladas.
Vicente Madrigal, presidente del Comité de Promoción de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, explicó a EFE que, además de mantener la limpieza de las playas, los esfuerzos del sector se enfocan en buscar estrategias para que los turistas conozcan otros atractivos del destino.
“Como vemos, aparentemente, la temporada de sargazo va disminuyendo; sin embargo, es un tema que tenemos año con año y nosotros nos estamos enfocando a continuar haciendo promoción, a continuar encontrando variables para que nuestros huéspedes sigan viniendo al destino”, señaló.
Madrigal, también director comercial de Grupo Lomas, explicó que la cadena destina aproximadamente 30 millones de pesos anuales (unos 1,7 millones de dólares) a la limpieza del sargazo en sus hoteles, incluida una barrera instalada en Maroma.
“Sobre todo, el beneficio que nosotros tenemos es lograr que nuestros huéspedes vean las playas un poco más limpias”, señaló.
Para enfrentar el sargazo, Palace Company desarrolló un sistema híbrido que comienza en el mar y combina barreras de contención con cuatro embarcaciones especialmente diseñadas para recolectar y trasladar la macroalga.
“Las barreras funcionan como elemento de contención y desviación y, al mismo tiempo, los barcos nos ayudan a recolectar todo ese sargazo que es contenido en estas barreras”, explicó a EFE el biólogo Gerardo Castañeda Ramírez, gerente operativo ambiental de la empresa.
Entre las embarcaciones se encuentra el Nova Harvest, un barco tipo catamarán equipado con una banda recolectora y brazos que pueden ampliar su apertura en función de la cantidad de sargazo acumulado.
El material recogido pasa a pontones de carga equipados con grandes sacos y capacidad para almacenar hasta 20 metros cúbicos de sargazo.
Una vez llenos, son sustituidos por otros para mantener la recolección mientras el material es trasladado hacia tierra.
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