El sencillo truco de enfriar el arroz y las papas que puede reducir las calorías que absorbe el cuerpo
Enfriar el arroz o las papas después de cocinarlos reduce las calorías que el cuerpo puede absorber, según explica un nutricionista de la Universidad Técnica de Múnich, y el efecto se potencia cuanto más baja sea la temperatura de almacenamiento.
El mecanismo detrás de este fenómeno se llama almidón resistente , y su formación depende de un proceso físico-químico que ocurre cuando los alimentos ricos en carbohidratos se enfrían tras la cocción.
Sören Ocvirk , investigador del Instituto Alemán de Nutrición Humana y de la Universidad Técnica de Múnich, lo explica con precisión: al enfriarse, las moléculas de almidón se reorganizan en una estructura más compacta y ordenada, lo que las vuelve menos accesibles a las enzimas del intestino delgado.
El almidón se convierte en fibra al enfriarse En condiciones normales, el almidón de las papas cocidas, el arroz o la pasta es descompuesto por enzimas en el intestino delgado y transformado en glucosa, una fuente directa de energía para el organismo.
Sin embargo, cuando esos mismos alimentos se refrigeran, una parte del almidón adopta una configuración molecular diferente.
Las enzimas ya no pueden procesarlo con la misma eficiencia, y ese almidón pasa al intestino grueso sin haberse convertido en glucosa.
Desde el punto de vista nutricional, se comporta como fibra dietética .
Ocvirk, que recopila datos en África Oriental para estudiar cómo la dieta occidental afecta al intestino, subraya que este cambio tiene consecuencias positivas más allá de la reducción calórica.
En el intestino grueso, la microbiota intestinal fermenta el almidón resistente y produce ácidos grasos de cadena corta, compuestos que contrarrestan la inflamación y regulan la sensación de saciedad .
Tiempo y temperatura, claves para la formación de almidón resistente Un estudio citado por Der Spiegel analizó cinco variedades distintas de arroz y comprobó que, en el mejor de los casos, aproximadamente la mitad del almidón puede convertirse en almidón resistente.
El proceso, sin embargo, no es inmediato: dependiendo de la variedad, puede tardar hasta medio día.
“Unas pocas horas no son suficientes”, advierte Ocvirk.
Además, los resultados mejoran a temperaturas más bajas.
“Cuanto más frío esté, más almidón resistente se produce”, señala el investigador en declaraciones recogidas por el medio alemán.
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