Detrás del éxito español en trasplantes de órganos: un “complicado” proceso logístico y un sistema basado en la generosidad de la gente
Si hay algo de lo que España puede presumir, es de su modelo de donación de órganos .
El país lleva más de tres décadas como líder indiscutible a nivel internacional en actividad de trasplantes y supera, desde 2024, las 6.000 intervenciones anuales en este campo.
El éxito español no es ningún misterio, al menos, para los que trabajan dentro de él.
Desde la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), lo achacan a tres factores: la solidaridad y el compromiso de la sociedad española , una sanidad pública y universal, que atiende “sin ningún tipo de discriminación”; y el modelo de gestión liderado por el mismo organismo.
“Es un proceso complicado, en primer lugar, porque se activa con poca frecuencia, dado que es raro que una persona fallezca pudiendo ser donante de órganos”, explica a Infobae Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT.
El programa requiere que el paciente fallezca en una unidad de cuidados intensivos, conectado a ventilación mecánica y que no tenga ninguna patología que ponga en riesgo al receptor del trasplante.
Son unos criterios que solo cumplen el 2% de los fallecidos en España , asegura Domínguez-Gil.
El reto de encontrar a los donantes Localizar a estos pacientes no siempre es sencillo, pero en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia) parecen haber dado con la tecla.
El complejo sanitario alcanzó el máximo nacional de donantes en 2025 , un total de 70.
Es una posición que ha mantenido casi sin cambios en los últimos 13 años, recuerda Mario Royo, su coordinador de trasplantes.
“Probablemente no exista una causa única para ese resultado, pero es verdad que desde la coordinación de trasplantes hemos hecho mucha formación en el resto de servicios del hospital: en las unidades de paliativos, de medicina interna, oncología, puerta de urgencias, en las plantas, en neumología, en cirugía torácica...
Todo para que sean capaces de identificar cuándo pueden tener un donante de órganos y nos alerten ”, explica el médico intensivista a Infobae .
La formación se ha extendido también fuera del hospital, a servicios paliativos extrahospitalarios o a la atención primaria.
“Esto hace que los profesionales se sensibilicen a trabajar en este ámbito y que sean capaces de alertarnos cuando identifican a una persona que está al final de su vida y que, entre sus valores, ideología y deseos hubiera estado la donación de órganos tras el fallecimiento”, agrega Royo.
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