Del encanto antisistema al forzoso giro pragmático
Mientras la artillería verbal de Javier Milei disparaba en el frente de batalla contra los “enemigos” del modelo, las unidades blindadas del Gobierno aprovechaban la cobertura presidencial para disimular pequeños gestos a una sociedad desgastada, en un giro cargado de pragmatismo y preocupación electoral.
En apenas dos semanas hubo una secuencia de medidas que demuestran los alcances de la operación.
El ministro Luis Caputo primero anunció una flexibilización de los créditos en dólares que les permitirá a los bancos prestarles a las empresas una cifra de entre US$6000 y US$7000 millones de sus encajes, pese a cierta reticencia de Federico Sturzenneger .
El objetivo: liberar fondos al circuito productivo para reactivar, aunque implique un modo de intervención estatal en el flujo crediticio.
Esta semana además oficializó su plan para generar una línea de créditos hipotecarios con unos $2 billones de fondos de la Anses, una idea que debió superar alguna objeción metodológica de Sandra Pettovello .
El objetivo: volcar dinero a la calle para dinamizar la economía, pese a la posibilidad de que eso pueda incentivar algo la inflación.
Unos días antes, junto con Diego Santilli , Caputo había posado con un grupo de gobernadores del norte para escenificar un acuerdo con el fin de subsidiar el consumo energético en el período de más calor, a cambio de acompañamiento legislativo para quitarles esos mismos beneficios a las zonas frías.
El objetivo: fidelizar apoyos en el Congreso, aunque implique resignar partidas que podrían haber ido a fortalecer el equilibrio fiscal.
En el inicio de esta semana, Economía y el Banco Central habilitaron discretamente una suba del dólar mayorista, que ya se instaló arriba de los $1500 .
El objetivo: descomprimir la presión cambiaria aunque implique flexibilizar ese mecanismo para anclar expectativas inflacionarias.
Sobre el cierre de la semana, el Gobierno dejó correr un planteo gremial para que en los convenios colectivos se establezca un piso mínimo para los salarios por encima de $1 millón , una medida que afecta solo a cuatro sindicatos pero que tiene una fuerte carga simbólica (pese a que al día siguiente el Gobierno volvió a frustrar la discusión por el salario mínimo, que está en $376.000).
El objetivo: hacerle un guiño al sector formal de menores ingresos (a la que se sumaría esta semana un aumento para las fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas), aunque represente una admisión implícita de la pérdida de poder adquisitivo.
Todas estas decisiones preservan el corazón del dogma libertario, pero flexibilizan mucho sus límites, aun cuando su impacto real en la economía sea más simbólico que efectivo.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Política.